El 18 de mayo de 2000, durante el gobierno de Luis González Macchi, se produjo uno de los episodios políticos más pintorescos, como derivación de los sucesos del Marzo Paraguayo. Fue cuando un grupo de militares de la Caballería y dirigentes políticos afines al general Lino Oviedo, quien en ese momento se hallaba “en la clandestinidad” con pedido de captura judicial, protagonizaron un levantamiento armado que no produjo consecuencias graves, ni víctimas fatales, y que finalmente acabó más en comedia que en tragedia.
Según las versiones periodísticas, ya en horas de la noche, los militares se movilizaron con vehículos blindados e intentaron tomar el Cuartel de la Policía, en el centro de Asunción. Además, habían atracado el Canal 13 de Televisión y la emisora Radio Cardinal, donde obligaron a difundir una proclama de sublevación, en nombre del Movimiento Patriótico Teniente Coronel Fulgencio Yegros.
El episodio más preocupante se produjo cuando tanques y vehículos blindados se dirigieron hasta frente al Congreso Nacional –entonces en el histórico Cabildo de Asunción-, donde estaban reunidos varios legisladores, y realizaron disparos de cañón, llegando a dañar la fachada del emblemático Cabildo, en escenas que fueron transmitidas en vivo por la televisión.
Posteriormente se observó un confuso incidente, en que el piloto de uno de los tanques se acercó a la guardia de la policía, pidió un teléfono y realizó una llamada, para posteriormente dar la orden de retirarse del lugar.
Aunque las posteriores investigaciones determinaron que dirigentes vinculados al oviedismo, entre ellos el político liberal Hermes Rafael “Rambo” Saguier y el coronel retirado Fernando Ugarte Ramírez fueron algunos de los cabecillas, no hubo procesamiento y el caso terminó en la impunidad.