Opinión

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 Arnaldo Alegre

Arnaldo AlegrePor Arnaldo Alegre

–Después se quejan de que sea tan cínico.

–¿Qué decís? ¿De quién o de qué estás hablando?

–De Cucho Cabaña. Nuestro desmejorado Pablo Escobar, nuestro capo de cabotaje.

–Ese es un delincuente.

–Ay. Me voy a escandalizar por lo que decís. En Paraguay encontrar un delincuente es más fácil que hallar a una persona honesta. Más de uno tiene un amigo o un pariente metido en cosas turbias. Lo despreciás calladamente porque saben que lo podés necesitar. Que la mayoría se hagan de los boludos no significa que todos somos boludos.

–Sos un negativo. Todo ves negro.

–Mucha esperanza me da este país en donde el límite entre lo bueno y lo malo hace rato ha desaparecido ¿Por qué creés que tan fácilmente se le vota a gente con oscuros antecedentes? Porque no saben encontrar la diferencia. Todos parecen igual. Todos parecen sospechosos.

–Ahora me vas a decir que Marito estaba metido en el tema narco y que forma parte de esa rosca.

–Si me decías de la rosca de los constructores de obras públicas, te lo daba 100% por seguro. Ahora no tiene indicios de estar metido con traficantes. Ahora, si me decías que era el quetejedi, el ex Number One, te lo daba 1.000% por seguro. Pero igual esa foto del presidente con Cucho me da un miedo.

–Los políticos se toman miles de fotos.

–Pero si un tipo que solamente, supuestamente, le dio pelotas, equipos deportivos y otras cosas de morondanga a un candidato a diputado casi desconocido puede ser recibido en el quincho mismo del candidato y sacarse una foto a solas con él, y de forma sospechosamente amena, como mínimo debe generar una mueca de desconfianza.

–Sos un prejuicioso. Él no sabía quién era el tipo y menos que era un narcotraficante.

–Sí, claro. La famosa amnesia repentina y selectiva, el gran legado del paraguayo para la humanidad: el ñembotavysismo.

–No es culpa del presidente.

–Puede que no sea su culpa, pero da cierto asquito. Mejor, da un gran asco. Además, demuestra lo fácil que es para la delincuencia –con mucha plata y reconocida generosidad interesada– acercarse al poder en el Paraguay.

–Pero le pudo haber traído alguien que tampoco sabía de los antecedentes. Al menos eso señala el diputado Ulises Quintana.

–Era estúpido o ciego entonces el que le trajo. O tan delincuente como él. Más seguro, lo último.

–¿Por qué?

–Hasta los delincuentes tradicionales paraguayos, como los contrabandistas, ex capos de Itaipú y estafadores diversos de bienes públicos, saben lo difícil que es tener con 33 años y saliendo de la nada una flota de autos carísimos, mansiones, cadena de moteles y otros bienes suntuosos. Entonces, cae de maduro que el tipo amasó semejante fortuna con las drogas.

–Habrá encontrado plata yvyguy.

–No. Encontró un país con una sociedad atontada por el éxito fácil, con autoridades corruptas, con un sistema de vida corruptor y con una moralidad de cotillón.

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