Más del 90% del comercio exterior paraguayo se transporta por vía fluvial. Según el informe Indice elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), en conjunto con la Cámara Paraguaya de la Industria Naval (Cinaval), la Hidrovía Paraguay-Paraná canaliza el 90% de las exportaciones y el 85% de las importaciones del país.
Paraguay opera una de las mayores flotas fluviales de la región, con más de 2.500 barcazas. El comercio exterior se cuadruplicó en las últimas décadas, al pasar de unos 7.900 millones de dólares a cerca de 30.000 millones. La carga fluvial actual ronda los 20 millones de toneladas y podría superar los 41 millones hacia 2041.
Para acompañar ese crecimiento, el país necesitará incorporar 2.425 barcazas adicionales al stock actual hasta el año 2041. Esto equivale a un promedio de 268 embarcaciones nuevas por año, considerando también el reemplazo de las unidades que lleguen al final de su vida útil.
Sin embargo, la industria naval local enfrenta limitaciones. Actualmente, los astilleros operan con más del 50% de capacidad ociosa, lo que les permite producir alrededor de 40 barcazas al año. Esa cifra representa apenas el 15% de la demanda anual proyectada. La capacidad instalada permitiría fabricar entre 150 y 170 barcazas anuales, pero se requiere ampliarla para cubrir la demanda a largo plazo.
El principal desafío identificado en el informe es el acceso a financiamiento adecuado y de largo plazo. Esta restricción impide aprovechar plenamente la capacidad productiva existente y frena posibles expansiones.
El documento también analiza el impacto económico de una mayor producción. Si se financiara la construcción de 200 barcazas, con un costo estimado de unos 233 millones de dólares, se generarían o mantendrían alrededor de 2.034 empleos directos e indirectos en el sector. Esto implicaría salarios y aguinaldos por 58,9 millones de dólares, aportes patronales por casi 9 millones y recaudación tributaria por 22,7 millones de la citada moneda en un año. El valor bruto de producción del sector metalúrgico crecería 13,2% y el valor agregado bruto, 16,6%.
A mayor escala, con 350 barcazas, los empleos directos e indirectos ascenderían a 3.560, con un impacto multiplicador que podría superar los 1.000 millones de dólares en 20 años.
Referencia regional y recomendaciones
El informe destaca que Brasil implementó recientemente un fondo de 1.700 millones de dólares con cuatro años de gracia para la construcción y modernización de embarcaciones a través del Fondo de la Marina Mercante. Esa medida busca fortalecer a los astilleros locales frente a la competencia regional.
El estudio propone definir una política de financiamiento naval que permita aprovechar la capacidad instalada, expandirla y posicionar a Paraguay como proveedor relevante en la región. Además, apuntan que este crecimiento, impulsado por inversiones estratégicas en industrias como la cementera y la celulosa, generará una oportunidad única para fomentar la producción nacional.
Según el documento, el transporte fluvial es clave y su fortalecimiento depende en gran medida de resolver el nudo del financiamiento.
La producción de 200 barcazas se presenta como un primer escalón concreto para dinamizar la industria naval y obtener beneficios económicos multiplicadores en el resto de la economía paraguaya.