Los gritos de auxilio de Deisy Paola Giménez (22) y los estampidos de los disparos irrumpieron la tranquila noche del viernes en el barrio Santa Lucía de Lambaré. El escenario presagiaba lo peor: la joven había sido interceptada y atacada a tiros por su ex pareja, Aldo Alexis Duarte (26), quien actualmente se encuentra prófugo.
El agresor contaba con una orden de restricción tras una denuncia por violencia presentada por la joven el pasado 18 de setiembre, luego de haber intentado estrangularla por no aceptar la ruptura de la relación. Con la prohibición impuesta, el agresor igualmente pudo acecharla en plena vía pública y la ejecutó de forma fría de dos disparos, a pocos metros del minimercado donde trabajaba la chica en el horario nocturno.
Pese a las denuncias, los pedidos de ayuda a las autoridades y el constante temor con el que vivía la víctima, nadie logró protegerla. La pregunta que se hace la ciudadanía es de qué sirve formular la denuncia si al final nadie protege a las víctimas de violencia.
Incluso después de ejecutarse el crimen, las autoridades seguían llegando tarde. Esto se debe a que el sindicado como principal autor del delito tuvo tiempo de volver a su casa en J. Augusto Saldívar, permanecer en el sitio toda la noche y, recién en la mañana, huir con paradero desconocido.
Atentado. El ataque mortal quedó registrado en cámaras de circuito cerrado. En las imágenes con audio se observa y escucha a la joven caminando por la calle sola, cuando Aldo la intercepta a bordo de su auto Toyota blanco. Al reconocer el vehículo, la chica corre pidiendo a gritos “auxilio”. Pero el joven bajó del auto y realizó tres disparos, uno a larga distancia que no dio en la chica y dos tiros más a quemarropa, que impactaron en la cabeza de Deisy.
La forense Rafaela Fernández informó que las balas quedaron en el cráneo y fue el segundo disparo el que acabó con su vida.
PRÓFUGO. Ayer, cerca del mediodía, agentes policiales rodearon la vivienda de Aldo, pero recién alrededor de las 16:00 pudieron ingresar al inmueble por el retraso en la orden judicial de allanamiento. La fiscala Amelia Bernal dijo que siguen la pista del arma homicida, mientras que el auto ya quedó incautado.
DENUNCIA. Deisy denunció ante la Policía del 18 de setiembre que un día antes Aldo le rompió el celular e intentó estrangularla por “celos excesivos”, y luego la impidió abandonar la casa.
Aquella vez, la joven logró huir de la casa y de su verdugo para instalarse en la vivienda de su madre, en Lambaré. En una ocasión, Deisy fue sorprendida por Aldo, quien la estaba esperando afuera. Esta situación se repitió varias veces más, sumada a las constantes amenazas de muerte que él le enviaba mediante mensajes de texto.
Deisy Giménez también recurrió al Juzgado de Paz de Lambaré, pidiendo una medida de protección y alejamiento, que la jueza Lidia Fariña le otorgó, pero el caso quedó ahí.
Incluso, la misma magistrada, un día antes de la trágica muerte, comunicó a la Fiscalía de Lambaré que Aldo desacató la orden de alejamiento, pero las fallas siguieron hasta el trágico final.
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“Suplicó por su vida, pero a él no le importó”, lamentan
Adolfina Giménez, madre de Deisy Giménez, relató a los medios que, en los últimos días de su hija, Aldo Duarte, su ex pareja, no paraba de hostigarla y mensajearla. “El día que falleció, ella había cambiado de número de teléfono y eso le volvió loco (a Aldo)”, lamentó la mujer, entre llantos y exigiendo justicia para su hija.
También dijo que su hija ya no podía dormir. “Parecía que presentía que algo le iba a pasar”, contó su mamá.
Recordó que la noche en que fue asesinada su hija salió corriendo bajo la lluvia para ir a trabajar y al girar en la esquina de la casa ya le estaba esperando su asesino.
“Él no tenía que estar cerca de ella, pero rondaba por acá y tenía todo calculado para asesinarla. Le asesinó cruelmente”, afirmó la mujer con mucho dolor. También dijo que su hija “le suplicó por su vida” a su ex pareja, “pero eso no le importó”.
“Siempre le dijo (Aldo) que le iba a matar y que él se iba a suicidar, y ahora ya hizo”, expresó la mujer.
EN EL TRABAJO. El abogado William Amaral detalló que la ex pareja de Deisy no le permitía trabajar en su estudio jurídico. Ella estaba en el último año de Derecho y a pocos meses de concluir la carrera. “Ella me contó de una crisis. Yo pregunté cuál y me contó. Al día siguiente presentamos la denuncia. Este hombre nos quiso arrollar al salir de la casa, cuando estábamos recogiendo sus pertenencias”, contó el abogado a la Radio 1080 AM.
Después de eso, empezó una persecución y hostigamiento contra la joven. Por ello, Deisy pidió a sus compañeros que no le cuenten a Amaral, porque estaba “presa en su propio miedo”.
“Ella tenía miedo que le mate”, afirmó el profesional.
Viceministra de la Mujer admite fallas en la protección
Respecto al porqué no se cumplen las medidas de protección que se le asignan a una víctima de violencia, la viceministra de la Mujer, Stella Maris Villamayor, reconoció que existen fallas y un retraso con el que actúan los organismos de seguridad y de Justicia.
“Estamos llegando tarde, el Estado está llegando tarde”, lamentó.
La viceministra señaló que están trabajando en un protocolo unificado entre las instituciones para evaluar los riesgos ante las amenazas de muerte.
“No basta que una mujer pueda denunciar, y esto es una materia pendiente del Estado. El Estado tiene este desafío de garantizar esa denuncia que, una vez realizada, se activen mecanismos de protección”, resaltó.
Siguió diciendo que hoy “estamos con muchas deficiencias”, en cuanto al funcionamiento interinstitucional entre la Fiscalía, la Policía y el Poder Judicial para proteger a una mujer. “Una vez que una mujer hace una denuncia, está doblemente vulnerada. No solo por la situación de violencia, sino porque la denuncia la vulnera más”, explicó la viceministra.
Habló de los servicios del Ministerio, como el albergue temporal, atención legal y psicológica, pero reconoció que estos, así como las medidas de seguridad que impone la Justicia, son insuficientes, porque las mujeres que denuncian, enfrentan un alto nivel de riesgo en sus vidas.
“Ante un caso de alto riesgo, activamos protocolo, hacemos el acompañamiento con un equipo multidisciplinario, tenemos las casas de acogida y desde ahí también vamos acompañando en cada proceso y lo que es la protección en sí de ella con sus hijos e hijas”, explicó Villamayor.