Recordó que Paraguay, en los años 2022 y primer semestre de 2023, “realizó concesiones muy favorables a Brasil sin recibir nada adicional a cambio”. “Brasil ahorró, en total, cerca de USD 1.000 millones por las reducciones tarifarias en dos años (2022 y 2023), comparando con la tarifa de 2021. Estas concesiones muy favorables a Brasil han debilitado el poder negociador de Paraguay”, dijo.
Añadió que lo más conveniente para Paraguay, mientras no se llegue a un nuevo Anexo C es “maximizar la tarifa por encima de los USD 9 kW/mes…, no permitir que se reduzca más esa tarifa y, en lo posible, elevarla y, como ya han dicho otros colegas, como el ingeniero Fabián Cáceres, prorrogar las condiciones favorables del Acuerdo Operativo hasta tanto se llegue a un acuerdo sobre el nuevo Anexo C”, y que los recursos ingresen al Presupuesto General para un manejo “totalmente transparente”.
Reflexión. Para analizar mejor la situación, Oxilia Dávalos separó la situación en tres fases: 1) la fase previa al inicio de la revisión prevista del Anexo C (al cumplirse 50 años de la vigencia del Tratado de Itaipú el pasado 13 de agosto); 2) la fase de transición que vivimos en este momento (ya en el periodo de revisión del Anexo C, aunque no se haya iniciado oficialmente) y 3) la fase de negociación oficial y de acuerdo de un nuevo Anexo C (que puede ser similar al actual).
”Estamos en la fase de transición, que es una fase de negociación muy compleja, muy difícil para Paraguay”, insistió, porque en la fase previa, “el mercado brasileño ha probado el ‘dulce’ de una reducción tarifaria que es muy difícil de revertir”.
“La situación previa, de años 2022 y 2023, dificultan mucho la posición paraguaya de elevar nuevamente la tarifa. Esta posición paraguaya es comprensible, puesto que cualquier tarifa superior a una tarifa de poco más de USD 9 kW/mes genera enormes excedentes financieros que, en realidad, esto debe aclararse, no pueden ser excedentes porque deben considerarse gastos obligados en el presupuesto de la entidad binacional (esto es muy importante). Esto es conveniente en términos financieros para Paraguay, puesto que Brasil contrata la mayor cantidad de potencia de Itaipú”, precisó.
Oxilia Dávalos añadió que un elemento adicional que agrega complejidad a la actual fase de transición es que el Acuerdo Operativo, que resulta en condiciones favorables para la ANDE (ahorros del orden de USD 250 millones), caducó en diciembre del 2023. “La prórroga de las condiciones favorables a Paraguay de ese Acuerdo también es un elemento de negociación en este momento”, manifestó.
Con relación al nuevo Anexo C, o al resultado de las negociaciones finales, señaló que el país debe tener una estrategia bien definida, apuntada al desarrollo del país, “pero esta es una fase posterior a la que estamos viendo en este momento, el cual, repito, es muy difícil por las razones presentadas”.