La inteligencia artificial (IA) debe incorporarse a la educación superior como una herramienta complementaria y no como sustituto de las capacidades intelectuales de los estudiantes.
Esa es una de las principales conclusiones de un estudio realizado en el país y que advierte que sus beneficios solo pueden aprovecharse mediante una integración “crítica, ética y pedagógicamente fundamentada”.
La investigación, denominada “Desafíos de la Inteligencia Artificial en la docencia y la investigación en la Educación Superior”, analizó las percepciones de 1.057 estudiantes universitarios y 15 entrevistas semiestructuradas realizadas entre 2025 y 2026. El trabajo fue desarrollado por los investigadores docentes Derlis Ramón Cáceres Troche y Hugo Daniel Yahari.
Los resultados muestran que la IA ya forma parte de las prácticas académicas y es utilizada principalmente para buscar y sintetizar información, comprender contenidos complejos, elaborar trabajos y apoyar procesos de investigación. Los estudiantes también destacan que permite optimizar el tiempo y acceder de manera más eficiente al conocimiento.
Sin embargo, el estudio identifica el lado ‘‘b’’ de la herramienta como la dependencia tecnológica, disminución del pensamiento crítico, pérdida de autonomía intelectual y dificultades para determinar la fiabilidad de las respuestas generadas por sistemas automatizados.
Los investigadores sostienen que el impacto de la IA “no puede comprenderse desde una perspectiva exclusivamente tecnológica”, porque también implica transformaciones pedagógicas, investigativas y éticas.
En el ámbito educativo, los autores plantean que la expansión de estas herramientas obliga a revisar los modelos tradicionales de enseñanza y evaluación.
En lugar de prohibirlas, proponen incorporarlas de forma planificada y orientada al desarrollo del pensamiento crítico, la resolución de problemas, la argumentación y la construcción autónoma del conocimiento.
La investigación también detectó incertidumbre entre los estudiantes sobre los límites entre el uso legítimo de la IA y el plagio. Por ello, Cáceres y Yahari plantean la necesidad de establecer reglas institucionales que garanticen “la transparencia, la integridad académica y la rigurosidad científica”.
Otro de los problemas señalados es la falta de formación específica. El estudio concluye que las universidades deben fortalecer la alfabetización digital y ética para que docentes y estudiantes desarrollen competencias que permitan un uso “responsable, crítico y reflexivo” de estas tecnologías.
La investigación advierte además que la incorporación de la IA debe considerar las desigualdades existentes en el acceso a recursos tecnológicos y las diferencias en competencias digitales. Por esto se plantea que las políticas educativas deben contemplar criterios de “inclusión, equidad y justicia educativa” para evitar que la tecnología profundice brechas preexistentes.
El trabajo fue publicado en Integración y Conocimiento, revista vinculada al Núcleo de Estudios e Investigaciones en Educación Superior (NEIES) del Mercosur. ‘ ‘Más allá de los reveladores datos, la publicación de este artículo en una plataforma multilateral representa una victoria para la comunidad científica de Paraguay’’, destacó Cáceres.
- “Se plantean dilemas éticos sobre la autoría que las universidades paraguayas deben enfrentar con urgencia’’. Derlis Cáceres Troche, investigador.