Política

“Estoy seguro que Paraguay no es un narcoestado, pero el riesgo está presente”

Hay que “generar anticuerpos” con políticas públicas eficaces y con colaboración internacional, dice el diplomático. El narcotráfico se aprovecha de la debilidad de las instituciones y de la sociedad civil, resalta.

Susana Oviedo Por Susana Oviedo

El embajador Campanini llegó en agosto de 2020 al Paraguay. No había conocido antes el país. Vino con entusiasmo y mucha conciencia, dice, de los vínculos históricos que une a su país, Italia, con el Paraguay. “Ahora, cuando faltan pocos meses para cumplirse dos años de mi llegada, creo que la conclusión a la cual he llegado es que hay un gran potencial sobre el cual necesitamos trabajar”. Nota un gran interés del lado de Paraguay hacia Italia, y viceversa, de cultivar vínculos. Más aún, “por la cantidad de descendientes de italianos en este país, y por la presencia de Italia en varios aspectos de la vida cultural, artística y en la arquitectura de Paraguay”, expresa. El diplomático ofrece su impresión sobre algunos aspectos resaltantes del país, hoy.

–¿Cuáles son las potencialidades que halla en el relacionamiento entre Italia y Paraguay?

–Fundamentalmente el que partimos de una base de valores, principios, y cultura común. Hay que trabajar en temas económicos, comerciales, científicos, es cierto. Pero hoy en día, en particular, veo desafíos comunes que tenemos los italianos, europeos y paraguayos: como la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, y más cerca de Europa, pero como un desafío de toda la humanidad, la agresión de Rusia a Ucrania.

Me parece que son dos temas que solo aparentemente no están vinculados, pero son fundamentalmente temas comunes. Tiene que ver con cómo nos ponemos como países respecto a quienes amenazan las libertades, la calidad de nuestras democracias; cómo nos ubicamos frente a quienes no quieren que el Estado sea manejado bajo los principios de la ley, y que las leyes que se cumplan sean las aprobadas por los organismos constitucionales, y no por parte de poderes fácticos. Al final es una misma lucha que compartimos, y Paraguay se ha posicionado en el ámbito multilateral como un país con un fuerte compromiso en la colaboración internacional, justamente para defender el estado de derecho y los principios democráticos.

La base de estos valores compartidos podemos trabajar y seguir trabajando también en una mayor integración, en mayores intercambios económicos, comerciales, culturales y científicos.

–¿Qué lectura han dado a la forma en que se perpetró el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en Colombia?

–El asesinato del fiscal Marcelo Pecci es uno de esos momentos en la vida de un país en los que se dice que hay un antes y un después, como hace 30 años lo tuvimos en Italia con los asesinatos del juez Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Fue un punto de inflexión. Por eso ya en aquella época apostamos a la colaboración internacional para la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, y el terrorismo.

Los atentados contra el juez Falcone, su escolta, su esposa, y contra el juez Borsellino fueron en 1992. En el año 2000 se firmó el Convenio internacional de Palermo sobre cooperación en el combate al narcotráfico y al crimen internacional. Ese convenio hoy está suscripto por 190 países.

Es la demostración de que hubo un antes y un después del asesinato de Giovanni Falcone y, por lo que he visto en las primeras semanas después del asesinato del fiscal Pecci, también hubo una reacción muy positiva por parte de las autoridades paraguayas y la colaboración internacional. Mucho apoyo de Colombia y contactos con países de Europa, con Italia. Ese hecho dio un ulterior impulso hacia una mayor integración y colaboración.

–Voces locales expresan que Paraguay se está convirtiendo en un narcoestado y otras consideran esto una exageración. ¿Cómo lo ve usted?

–Estoy seguro que Paraguay no es un narcoestado, pero el riesgo, no solo para este país, sino para todos los países está presente y por eso hay que generar anticuerpos. Estos se generan con políticas públicas eficaces, con colaboración internacional. La infiltración del crimen internacional organizado en el Estado es muy difícil de medir porque, en realidad, a este no le interesa sustituir o crear un nuevo Estado. El narcotráfico, específicamente, es como un virus, le interesa vivir dentro del Estado y prosperar a través de las debilidades institucionales de este. Así que siempre hay que tener mucho cuidado y mantener un nivel de vigilancia muy elevado para asegurar que los anticuerpos estén funcionando y que realmente nuestros países sigan siendo regidos por el orden constitucional. Que manden los órganos constitucionales y no los poderes fácticos.

–Para eso se requiere de instituciones sólidas. ¿Cómo observa este aspecto en Paraguay?

–En Paraguay, como en todos los países que conozco, hay evidentemente una dialéctica política. Creo que en temas de opciones de contraste al crimen organizado esta hace parte de una sana democracia. Creo también que un papel fundamental lo tiene que cumplir la sociedad civil. No es solo un tema de las instituciones en un sentido estricto. Las asociaciones ciudadanas, las oenegés, la prensa. Todo un conjunto de actores cuya acción tiene que ser apoyada por las instituciones. Son actores que ayudan a aislar esos fenómenos del crimen internacional organizado. Solo a través de una sociedad democrática sana es factible ganarle al crimen organizado, que no tiene interés en construir formalmente un nuevo Estado. Se aprovecha de la debilidad de las instituciones y de la sociedad civil. Sabemos también por experiencia que el narcotráfico vacía las instituciones y la democracia, pero también quiebra a las familias y rompe las relaciones interpersonales. Es un tipo de lógica en la cual no hay respeto por el ser humano.

–Se dijo recientemente que en Paraguay estaría operando la mafia calabresa (italiana). ¿Es así?

–Esas son informaciones que yo no manejo directamente. Estoy al tanto de las noticias y debates al respecto en los medios de prensa, pero me parece muy oportuno, dada la naturaleza transnacional de estos fenómenos, que haya una fuerte vigilancia inclusive desde el punto de vista de la colaboración internacional. De hecho, la hay entre Paraguay e Italia y toda Europa. Nos parece que es importante mantener una alta vigilancia internacional sobre todo tipo de hipótesis como la que menciona usted.

–El hallazgo de cargamentos de cocaína en puertos europeos, supuestamente embarcados en Paraguay, puso la alerta sobre el país, como ruta de tránsito de esta droga. ¿Qué opina al respecto?

–El flujo de cocaína desde América del Sur hacia Europa es un hecho que conocemos. En ese marco, Paraguay está ubicado en una posición estratégica dentro de ese flujo, y por eso tiene que enfrentar desafíos muy particulares por los cuales me parece fundamental que el país siga en el compromiso multilateral de cooperación internacional, porque son cantidades de dinero ilegal que se manejan, que un solo país difícilmente podrá combatir y controlar.

  • El asesinato del fiscal Marcelo Pecci es uno de esos momentos en la vida de un país en los que se dice que hay un antes y un después.
  • Un papel fundamental lo tiene que cumplir la sociedad civil. No es solo un tema de las instituciones en un sentido estricto.
  • El narcotráfico es como un virus: Le interesa vivir dentro del Estado y prosperar a través de las debilidades institucionales.

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