Política

Esquema montado en Luque es el patrón para venta de reservas

 

El esquema que se utilizó para la venta a un consorcio privado denominado Santa Ana SA, de unas 4,5 hectáreas que ostentaban el carácter de área silvestre protegida, a un precio muy inferior al de mercado, no es el primero ni será el último, dado que en el medio se involucra a políticos con intereses territoriales y apetencias económicas. Entre tanto, van disminuyendo las superficies de las áreas silvestres ante la pasiva mirada del Ministerio de Defensa Nacional, que está a cargo de las tierras.

El esquema de rebajar y sacar categorías de áreas protegidas a tierras de las FFAA se ha convertido en un negocio, pero lo peligroso es que es el patrón que siguen los grupos empotrados en la política.

Las tierras de la Aviación paraguaya en Ñu Guasu, de la finca 38.568 que comprenden 280 hectáreas bajo la Categoría VI, denominada Reserva de Recursos Manejados, Ñu Guasu, pero en virtud de un acuerdo al más alto nivel tuvo un desmembramiento de las casi 5 hectáreas desafectadas en Luque para venderlas al ex titular de la Dinac, Édgar Melgarejo, no eran las primeras con las que ciertos políticos intentan lucrar.

Se ha visto que para adquirir la tierra en cuestión Melgarejo habría tenido apoyo del ex senador Óscar González Daher y el propio intendente de Luque, Carlos Echeverría, según fuentes que habrían participado de una reunión en que se les tomó una foto recientemente publicada.

Este caso, que ocupó parte de 2016 y 2017, animó a políticos del mismo partido, pero en la zona de Villa Hayes, a intentar que Defensa Nacional ceda terrenos bajo la categoría de áreas silvestres.

Para ello se usó el mismo esquema: presentación de un proyecto para desafectar la tierra del Estado en beneficio de otro ente de modo a facilitar la venta directa con participación activa de las cámaras del Congreso. El área de propiedad militar en el que puso el ojo el denominado Clan Núñez, liderado por el diputado Basilio Núñez, entonces asesor del presidente Horacio Cartes, era la finca 916 de unas 8.500 hectáreas. En 2018 se concretó un pedido de desafectación en beneficio del Indert. El plan era que del Indert pasaría a los ocupantes, que eran elegidos por los políticos de la zona. El resultado era conseguir la venta de varias hectáreas del terreno en favor de una empresa de tratamiento de residuos a la que el Ministerio de Defensa arrienda el predio.

VULNERABLE. Además de las desafectaciones perpetuas que sufren las tierras en zonas militares, muchas de ellas bajo categoría de reservas, también la propia institución castrense realiza alquileres discrecionales. Una de las últimas fue la que se hizo con una parte del Comando Logístico en Mariano Roque Alonso, donde la empresa Box ocupa un predio de 2 hectáreas y la entidad no realizó llamado a concurso.

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