30 may. 2024

Escasez y abundancia

La productividad es un tema central que incide en el mediano y largo plazo para la mejora de la competitividad, el crecimiento sostenido de los ingresos y la economía en general.

En términos sencillos, la productividad se relaciona con la capacidad de hacer más cosas en menos tiempo y con una mayor calidad. Es, en esencia, un indicador de la capacidad productiva.

Es decir, si con la misma cantidad de recursos empleados en cualquier sistema productivo obtengo cada vez mayores resultados en términos de productos finales, estoy mejorando la productividad y, por lo tanto, los ingresos y la rentabilidad de todo el sistema crecen.

Los economistas cuentan con modelos que pueden explicar mejor los motivos de la baja productividad en general. Y la verdad es que necesitamos mejores análisis y conversar más sobre este tema.

Sin embargo, me quiero referir a dos cuestiones que sin duda hacen a la productividad dentro de las empresas. Una de ellas con crecientes niveles de escasez y la otra con bastante abundancia.

Por un lado, un elemento obvio y central para la mejora de la productividad es contar con capital humano avanzado. Finalmente, son las personas las que en la medida en que mejoren sus capacidades constantemente, trasladan esas competencias a sus respectivas labores.

El capital humano avanzado se ha vuelto en un bien sumamente escaso en nuestra sociedad, a causa de un sistema educativo muy pobre en cuanto a resultados de aprendizaje. De acuerdo con los datos oficiales de las pruebas estandarizadas que se toman a los alumnos, cerca del 80% de nuestros estudiantes secundarios no consiguen desarrollar las competencias mínimas requeridas para su edad en los temas de comprensión lectora y matemáticas.

Esta cifra catastrófica nos muestra a carta cabal que, en los próximos años, las organizaciones tendrán que convivir con este serio problema de escasez de capital humano avanzado. Y deberán hacer un esfuerzo extraordinario en el proceso de reclutar, formar y retener a los colaboradores adecuados.

Por otro lado, la tecnología en general es también un elemento clave para la mejora de la productividad dentro de las organizaciones. Nuevos procesos de gestión, sistemas innovadores, hardware y softwares potentes y la emergencia fenomenal de la inteligencia artificial son herramientas fantásticas que pueden ayudar a impulsar la productividad.

En este campo de la tecnología pareciera que la realidad es la abundancia. Tenemos a disposición herramientas muy poderosas para cualquier tipo de organización y las mismas se pueden adaptar a todos los gustos, necesidades y posibilidades.

Esta abundancia de recursos disponibles con un increíble potencial obliga a las organizaciones a separar la paja del trigo y desarrollar la capacidad de incorporar aquello que realmente le sirva a la organización en el momento específico en que se encuentra.

Obviamente la escasez de capital humano avanzado complica la utilización eficaz y eficiente de esta abundancia de herramientas que pueden aumentar la productividad. En esa dinámica, las organizaciones tendrán que encontrar la mejor manera de perfeccionar su competitividad y aprovechar las diversas oportunidades que siempre se generan en los mercados.

Nuestro país aún tiene una alta dependencia de la producción y exportación de materias primas. Y si bien todavía estamos bastante lejos de ser una economía basada en el conocimiento y la innovación, estamos en un estadio en donde la eficiencia de los factores juega un papel fundamental para diversificar la economía y encontrar los espacios de crecimiento.

Para el efecto, la baja productividad es un gran desafío. Las organizaciones deben encontrar un enfoque adecuado e implementar estrategias efectivas para poder superarlo y lograr un mayor nivel de eficiencia y éxito. Lo harán, administrando de la mejor manera estos aspectos de escasez y abundancia mencionados.

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