05 abr. 2026

Envían al corralón más de 130 motos con escapes modificados

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Inflexible. Advirtieron que los controles seguirán, por lo que aconsejan quitar los roncadores.

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Controles de casco y, sobre todo, de roncadores por parte de la Policía Municipal de Tránsito de Ciudad del Este generan el apoyo y simpatía de diversos sectores de la población que están hartos de los estruendosos ruidos provocados por estas modificaciones. El reverso constituye el rechazo de los directamente afectados. Es así que en una semana de trabajo más de 130 motocicletas fueron a parar al corralón municipal. Esta semana se procedió al retiro y la destrucción de los caños de escapes. El nivel regular de sonido de los roncadores alcanza entre los 60 a 80 decibeles. Durante los operativos realizados el nivel más alto registrado fue de 117 decibeles. El intendente Miguel Prieto alertó a los motociclistas que los controles seguirán advirtiendo a que se pongan en regla, que retiren las modificaciones en los escapes, que utilicen el casco, que tengan su licencia y registro de conducir al día. Personas enfermas, recién nacidos, adultos mayores son los que más sufren con los ruidos provocados por las motocicletas con escapes modificados.

Los controles, que también se realizan por la noche, cuentan con el respaldo activo de la Policía Nacional. El primer despliegue llevado a cabo el 10 de enero en la zona adyacente a la avenida Julio César Riquelme, frente al Centro Educativo Municipal, generó un impacto inmediato con la retención de 45 motocicletas. En el segundo control, efectuado el mismo día en la avenida Concejal Romero, se incautaron 27 motos.

El tercer operativo, realizado el 13 de enero sobre la avenida San José, zona Willy Burger, en horas nocturnas, resultó en la retención de 58 motocicletas. El lugar es un punto de concentración y los vecinos relatan que dormir de noche simplemente es una misión imposible, debido a la concentración de motocicletas en el lugar.

REACCIÓN CIUDADANA. El problema empieza cuando en horas de la madrugada, se empieza a realizar una especie de competencia de roncadores. “Es una locura, los sábados y domingos de madrugada. Parece que están todos locos y empiezan a acelerar. El ruido es infernal. Realmente felicito al intendente por este trabajo que están haciendo. Sé que hay gente le crítica mucho, pero en este tema, realmente se está destacando”, relató Víctor Bareiro, vecino de la zona.

Otro aspecto reclamado por la población tiene que ver con las condiciones generales de mantenimiento de las motocicletas. Exigen –por ejemplo– que tenga las luces en condiciones. “Antes de liberar los biciclos, podrían exigir que tengan sus luces funcionando, además exijan que tengan chalecos reflectivos. Es un flagelo diario. La gente irresponsable, propicia accidentes, comprometiendo a gente inocente”, dijo Jorge González.

Pedro Medina requirió al intendente Prieto que los controles se realicen regularmente para que se haga respetar la ordenanza de tránsito y la ley general de tránsito. A su criterio, los ruidos provocados por los escapes modificados es un verdadero problema social.

“Es muy molestoso. La gente debe descansar, sobre todo los que tienen obligaciones todos los días”, remató.

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