Carlos Morales
Lejanos a nuestra cultura autóctona, pero cercanos por libros y películas, la posibilidad de visitar la recreación de un castillo de la Edad Media no deja de ser un atractivo para todas las edades.
Esto es lo que puede verse con las decenas de personas que visitan el Castillo de los Caballeros Templarios, ubicado en Tobatí.
“La idea de este castillo nació con la pandemia para compartir este lugar con la gente y que las familias vuelvan a unirse”, cuenta Mariela Ferreira, propietaria del lugar.
Junto con su marido Lorenzo Alfonso realizaron la construcción y su ambientación desde cero, entre el monte y la roca de los cerros.
Según explica, con los atractivos de la edificación y el terreno en sí buscan que las familias puedan disfrutar de un esparcimiento lejos de las pantallas y dispositivos.
En los días de visita (ver info), el Castillo de los Caballeros Templarios ofrece a los visitantes un museo con característica medieval, pero el principal atractivo es la roca del cerro a la que la construcción tuvo que adaptarse.
Solo entre semana, el promedio de visitantes ronda los 200, cuenta Ferreira. Los sábados y domingos la cantidad supera las 300 personas.
La propietaria del sitio lamenta que la instalación de una gallinería frente al predio haya impactado en las visitas a causa de los malos olores. Su denuncia no ha tenido eco en acciones de las autoridades municipales, expresó.
Guairá. De Cordillera a Guairá, otro encanto medieval emerge entre el Ybytyruzú. Se trata del Castillo Echauri en la localidad de Colonia Independencia.
La construcción comenzó en 1995 y continuó hasta el 2000, asentando la estructura de hormigón sobre una base de piedra.
El castillo cuenta con siete niveles y una torre de 40 metros de altura sobre un cerro de rocas naturales. Para los visitantes regala una imponente vista a los cerros del Ybytyruzú, mezclada con el verdor alrededor.
Una armadura de la época, baúles, espadas, dagas, arañas de diseño, esculturas de dragones, un calabozo y un trono dejan atrás el tiempo actual para llevar al visitante a la época de reyes feudales.
En el predio, ubicado en la localidad guaireña, pueden recorrerse 10 atractivos durante una hora y media. Un paseo que les llevará a esos paisajes de la antigua Europa en el presente paraguayo.
- Ahí las figuras geométricas, cual pirámides milenarias, se elevan al cielo asunceno como testimonio del tiempo y el espacio que ocupó el arquitecto y artista fallecido en 1993.
El legado sui géneris de Pindú
En el barrio San Cristóbal de Asunción, una imponente construcción parece pasar desapercibida, pero una vez que uno posa los ojos sobre ella, la vista y la mente quedan atrapadas un buen rato.
En el castillo Pindú, diseñado por el fallecido arquitecto Jenaro Pindú, no existen esculturas de dragones, armaduras ni escudos de caballería. Ahí las figuras geométricas, cual pirámides milenarias, se elevan al cielo asunceno como testimonio del tiempo y el espacio que ocupó el arquitecto y artista fallecido en 1993.
El Castillo Pindú, que fue sede del estudio arquitectónico de su creador, su vivienda y espacio de formación de otras mentes inquietas, imponente aguarda la reivindicación de su legado.
Lo que debe saber para realizar su propia “Ruta de los castillos”
Aún con sus puertas cerradas al público, el Castillo de Carlota Palmerola no deja de ser un lugar que genera su atractivo para todos los que visitan la plácida Areguá.
Perteneciente a las Hermanas Dominicas, la edificación data de comienzos del siglo XX. Según el trabajo realizado por la historiadora Margarita Durán Estragó en 1910 la obra estaba en plena edificación.
Esta señorial construcción actualmente no está asediada por ejércitos ni reinos de otros feudos. La lucha que enfrenta es contra la humedad que amenaza sus muebles, paredes y el cielorraso.
Sin embargo, hacer frente al problema no está en manos del Estado. El sitio pertenece a la Iglesia Católica que debe hacerse cargo, había explicado a ÚH Gerardo Facetti, uno de los descendientes de Carlota Palmerola.
Igualmente y aunque no sea un castillo en sí, la localidad de Atyrá también tiene su reminiscencia medieval.
Construido con 2 millones de ladrillos y cientos de obreros, los 7.000 metros cuadrados del complejo Marianela, invitan a disfrutar de la paz y la reflexión en su amplio predio cordillerano.
Inspirado en un monasterio de la Isla de Creta en la antigua Grecia, en las puertas, pisos y cuadros de la iglesia del lugar pueden verse el trabajo de la mano de artistas paraguayos perpetuados en el tiempo.