WASHINGTON
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo el domingo que envía negociadores a Pakistán para reactivar el diálogo con Irán apenas unos días antes de que expire la tregua de dos semanas, aunque Teherán no había confirmado si participará.
El vicepresidente estadounidense JD Vance, que ya había encabezado la delegación en Islamabad el 11 de abril para un diálogo sin precedentes pero fallido, volverá a estar acompañado por los dos emisarios habituales de Washington: Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner.
AMENAZA. Al anunciar que llegarán hoy por la tarde a Pakistán, Trump afirmó en su plataforma Truth Social que estaba ofreciendo a Irán un “acuerdo razonable” y advirtió que, en caso de rechazo, “Estados Unidos destruirá todas las centrales eléctricas y todos los puentes en Irán”.
“Si no aceptan el ACUERDO, será un honor para mí hacer lo que hay que hacer, lo que otros presidentes deberían haber hecho con Irán en los últimos 47 años”, dijo. “¡SE ACABÓ HACERSE EL BUENO!”.
Con carreteras cerradas, alambradas y barricadas, la capital paquistaní reforzó visiblemente la seguridad el domingo. Periodistas de la AFP vieron guardias armados y puestos de control en particular cerca del hotel Serena, donde se celebró la última ronda de conversaciones.
Las autoridades en Irán aún no decidían participar, informaron medios locales, que señalan el levantamiento del bloqueo naval estadounidense como condición previa. “No hay perspectivas claras de que las negociaciones sean fructíferas”, indicó la agencia oficial Irna.
Un acuerdo está lejos, advirtió el poderoso presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, jefe del equipo negociador, al mencionar “numerosas divergencias”.
En Teherán, bajo una lluvia persistente, los habitantes soportaban enormes atascos de tráfico, señal de cierto retorno a la normalidad. Pero la preocupación está presente y la incertidumbre domina el día a día.
La desconfianza hacia Washington es fuerte en Irán, blanco de bombardeos israelo-estadounidenses en junio de 2025 y luego del 28 de febrero al 8 de abril.
Trump justificó la ofensiva argumentando que Irán estaba próximo a fabricar una bomba atómica. Teherán lo desmiente, ya que asegura que su programa nuclear tiene fines civiles.
La guerra ha incendiado Oriente Medio, ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, y ha perturbado gravemente la economía mundial.
Si bien los bombardeos cesaron desde que rige la tregua, el bloqueo persiste en el Estrecho de Ormuz, crucial para el comercio mundial de hidrocarburos. Teherán declaró el sábado que retomaba “el estricto control” de la vía marítima después de haber anunciado el viernes su reapertura, lo que había desatado euforia en los mercados mundiales.
Poco después, al menos tres buques comerciales que intentaban atravesar el estrecho fueron objeto de disparos.
Estos ataques son “una violación total del alto el fuego”, protestó Trump, mientras que la Cancillería iraní culpó a su vez a Washington por el bloqueo de sus puertos, el cual, dijo, equivale a “un crimen de guerra y a un crimen contra la humanidad”.
Ataque a un buque iraní
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que la Armada estadounidense atacó y se apoderó de un buque de carga de bandera iraní que intentó atravesar el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz.
“Hoy, un buque de carga de bandera iraní llamado Touska, de casi 900 pies de largo y con un peso similar al de un portaaviones, intentó burlar nuestro bloqueo naval, y no les salió nada bien”, informó Trump.