El Tribunal de Sentencia que juzgará a Wilfrido Cáceres y a su esposa Ruth Jazmín Da Silva Almirón está integrado por la jueza Elsa García Hulskamp, como presidenta, e integrada por Adriana Planás Bajac y Matías Garcete, quienes también evaluarán el accionar de dos mujeres que serían testaferros de la pareja. Se trata de Elvira Gómez y Camila Ramírez Gómez, madre e hija, quienes serían empleadas domésticas de la pareja.
Según la acusación, la esposa de Wilfrido Cáceres adquirió el 9 de julio de 2020, en plena pandemia, dos terrenos en San Lorenzo, sin edificación, y pagaron G. 100 millones.
Sin embargo, según la Contraloría, en ese momento la mujer tenía un déficit de G. 235 millones.
Pese a ello, y tras la compra de las dos propiedades, el matrimonio realizó una lujosa construcción en el lugar. Posteriormente, en el 2021, supuestamente vendió los inmuebles a Camila Ramírez, asistente personal de su clínica odontológica.
En Ñemby también construyeron una lujosa vivienda, que posteriormente transfirieron a nombre de Elvira Gómez, pese a que la mujer no contaba con medios para demostrar ni justificar el origen del dinero utilizado para adquirir el inmueble.
Dinero obtenido de manera irregular, según la Fiscalía
Tras una investigación fiscal que abarcó los años 2018 al 2023, se pudo determinar que el patrimonio que los acusados fueron adquiriendo da un total de G. 7.764 millones, lo cual “fue obtenido con recursos de origen ilícito, que posteriormente habrían sido legitimados mediante maniobras de ocultamiento”, dice la acusación de la Fiscalía.
Estos bienes incluyen lujosas viviendas, vehículos de alta gama y mobiliario.
El escrito fiscal también resalta que el matrimonio habría simulado transferencias de bienes a terceras personas, que también fueron acusadas por lavado de dinero. Ellas son Camila Monserrat Ramírez, asistente de Ruth Da Silva y Elvira Gómez, madre de Camila, que se desempeñaba como empleada domestica de Cáceres y su esposa.