24 jun. 2026

En el bache de la desidia e indiferencia

Yo nunca vi New York, no sé lo que es París. Pero si paso mis días en Asunción cuyas calles parecen Moscú, Gaza o la misma Kiev.

Si, ya lo intuyó. Este será otro artículo enfocado en esta capital en ruinas. Así que si es hurretroll o pubertario promedio, pase nomás de largo. O quédese y deléitenos con su rabieta. Allá usted.

Pareciera ser que el actual y cada vez más ahondado estado calamitoso de la capital de la República del Paraguay pareciera poco y nada importarle a nadie.

Sobre todo a quienes deben tomar la decisión de darle un aspecto digno, donde viven y duermen cada día alrededor de 500.000 personas.

Asunción, una de las ciudades pioneras en el continente y que en 11 años cumplirá 500 años de fundación, presenta un aspecto cada vez más decadente.

Si hasta hace pocos años era común ver baches en el asfalto, al menos uno podía evitarlos en ciertas avenidas.

Sin embargo ahora están en todos lados y multiplicándose cada día sin parar, en cada amanecer y atardecer capitalino, cual plaga apocalíptica.

Viajando en ómnibus, moto, coche e incluso bicicleta, el azar, Kaio-Sma (personaje de Dragon Ball) y nuestro Señor Jesucristo guían nuestra ruta para no caer en los múltiples pozos que aparecen por los cuatro costados del camino.

Nobleza obliga decir que Asunción no tiene la exclusividad de una infraestructura en ruinas. También las demás ciudades de Central compiten fuertemente en este aspecto.

Anteayer nomás vimos como dos autos fueron tragados por un ciclópeo bache en una de las avenidas de Mariano Roque Alonso, otra urbe con calles en terapia intensiva.

Algunas veces me pregunto si ese sería el aspecto que tienen las calles de las ciudades de las naciones que actualmente están en guerra y después de un ataque de drones.

Luego se me pasa y me doy cuenta que por lejos vamos perdiendo la guerra contra el ejército de la corrupción, teniendo como consecuencia el inmisericorde bombardeo de los ladrones del erario público.

Y lo de las calles es solo una parte del problema que encontramos a diario. No nos olvidemos también la basura acumulada en cada esquina, que muchas veces cuenta con la “valiosa” colaboración de los mismos vecinos que convierten sus barrios en Cateura’i.

¿Y qué podemos decir por millonésima vez lo que significa desafiar a las tareas diarias cuando una lluvia de respetable volumen desata su furia pluvial sobre la ciudad? Ahí que se ataje Catalina y toda tu familia.

Y parece ser que esta situación no cambiará hoy, mañana ni pasado. Todo seguirá igual, sobre todo en la capital del corazón de América.

Mientras, ya empezamos a ver en la tele, la radio, los diarios y los portales de internet las campañas de los futuros candidatos a intendentes y concejales de distintos colores. Varios buscan su rekutú y otros juran que resolverán este tremendo jetu’u.

Un candidato a intendente promete, cual Harry Potter, acabar los baches en 100 días, hacer brillar Asunción de punta a punta y muchas cosas más. Casualmente pertenece al mismo sector del actual intendente y el anterior que prometió una Asunción en orden, dejando en cambio enorme desorden.

También la oposición promete cambiar las cosas. Lo que no explican ambos lados como harán para aplicar el tremendo remiendo a esta endeuda ciudad rota.

¿Cómo llegamos a esto y porqué dejamos que ocurra? Es la pregunta que asalta mi mente mientras esquivo el bache número 214 en 10 cuadras. ¿Porqué como ciudadanos nos dejamos estar y dejamos que nuestras ciudades y la capital del país estén en ruinas?

No deja de sorprender de qué manera como ciudadanos hemos llegado a este nivel, viendo como los mismos responsables del descalabro vuelve a postularse una y otra vez. ¿Será que realmente nos importa el lugar en el que vivimos o nuestra autoestima cívica ha sido tragada por el bache de la indiferencia y la absoluta desidia?

Preguntas que van quedando, cual recuerdos distantes como ese micro que esperaste tantas horas y que no pudiste parar porque no sabés silbar. Ojalá que las respuestas y la solución sobre Asunción lleguen antes de que cumpla 1.000 años de fundación.

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