Actualmente, en sus calles, aún cuenta con importantes reliquias que recuerdan la contienda con sus imponentes viejos trenes del antiguo ferrocarril; los muelles que sirvieron para los desembarques de tropas, así también monumentos levantados en memoria de los combatientes.
En las plazas públicas, así como en la Costanera de la ciudad, se pueden observar los viejos trenes que son expuestos al público. De transportar otrora materia prima como rollos de quebracho colorado –a través de la extinta industria taninera de Carlos Casado SA– esos vagones se emplearon para el traslado de soldados, material bélico y alimentos hasta el campo de batalla.
También otros retazos de antiguos ferrocarriles se encuentran en un predio privado de la firma Atenil SA, visibles desde la calle; en tanto que otro reposa frente a la sede del Juzgado de Primera Instancia. Ese vagón fue convertido en un museo de la memoria.
En la ciclovía, siguiendo el trayecto de la Costanera, se encuentra el monumento a los Defensores del Chaco. Una figura que representa el quebracho con dos brazos abiertos y levantados hacia el cielo y en medio una cruz en su cercanía aún persiste con el paso del tiempo los rieles de ex vía férrea. Es un lugar habitual para caminatas y tan solo para el descanso.
En la plaza bautizada con el nombre de Soldado Guaraní se yergue otro monumento con la figura de un combatiente blandiendo un fusil sobre un monolito. Es un lugar muy concurrido en el centro de la ciudad. Muy cerca de allí, detrás de la iglesia San Ramón Nonato, se conservan las reliquias de las tres campanas que llevan el nombre de Genara, Casilda y Margarita, las cuales servían como alerta durante la contienda bélica.
Sus tañidos hoy invitan para la misa o el catecismo y otros toques diferentes usados, por citar, para el responso de un fallecido en el pueblo.
ESTAMPAS. La campana es una reliquia que guarda recuerdos escritos de combatientes de distintos rangos que dejaron plasmadas sus firmas y dedicatorias antes de partir al campo de batalla y los que pudieron retornar anotaron la fecha de regreso de la guerra. Fue utilizada para avisar sobre la presencia de bombarderos bolivianos y resonó el día del cese al fuego para dar aviso a la población de Casado, cuyo aniversario se recordó el pasado 12 de junio.
En cuestiones edilicias aún permanecen las ex casa del Mariscal José Félix Estigarribia, conocida como “La Chaqueña”. Este lugar fue alguna vez un museo privado, pero fue objeto de rapiña y hoy funge como casa particular. Los establecimientos usados para el Banco de Sangre y la Enfermería aún se conservan intactas, bajo el cuidado de los pobladores que lo habitan desde hace décadas.
Abandono. Dos esqueléticos muelles, donde otrora desembarcaron los combatientes ven pasar el tiempo sin ningún plan de mejoras.
Una de ellas es el muelle La Victoria, donde el cañonero Humaitá atracaba con el ejército paraguayo. A pocos metros está la ex cuadra de soldados y la vereda de piedras, construida por los prisioneros bolivianos que aún se conserva pero un tanto descuidada.
No tan lejos de la orilla del río Paraguay se puede observar el banco ‘boli’ que donde eran depositados los prisioneros bolivianos, así también la oficina del Mariscal Estigarribia, que es el actual cuartel de la subprefectura naval, custodiado por la Armada.
Estos son algunos de los lugares emblemáticos que ofrece este pueblo que conserva muchas historias y reliquias de la Guerra del Chaco, con la intención de fomentar el turismo interno con su exuberante naturaleza a orillas del río Paraguay.