24 feb. 2024

El temor frente a la Transformación Educativa

En temas sensibles y polémicos como el actual proyecto de Transformación Educativa, uno puede estar a favor o en contra, basándose simplemente en los titulares de los medios de comunicación y redes sociales.

Sin embargo, asumir una postura adecuada, quizás madura, implica algo más de esfuerzo. El desafío personal es investigar cada caso y tomar una decisión con base en la reflexión, el análisis y la propia indagación. Considerar las críticas, comparar opiniones y experiencias.

A esto habría que sumar un elemento importante: mirar la propia vida y la propia experiencia y sacar un juicio partiendo de los datos que nos proporciona la realidad más que de las teorizaciones abstractas, que a menudo suenan bien, pero que podrían estar vacías. Las vivencias presentes, así como las pasadas, nuestra historia y raíces, en la mayoría de los casos despreciadas, son fuentes valiosas de sabiduría y aprendizaje.

En este caso el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) junto a algunas organizaciones defienden la iniciativa, mientras que grupos de la sociedad civil, padres, gremios docentes y otros la cuestionan desde lo legal hasta lo que llaman “las cuestiones de fondo”.

Pero, ¿cuál es el temor respecto a este plan?

Observando las argumentaciones, el punto central de preocupación sigue siendo la incorporación de conceptos de la cuestionada Ideología de Género en el proyecto. El ministro de Educación, por su parte, asegura que el plan “no tiene una sola palabra” de dicha ideología. En tanto, los que cuestionan el plan señalan que no hace falta que los términos sean explícitos, sino que basta que existan ciertos lineamientos para que las puertas se abran a esta corriente de pensamiento muy difundida en todo el mundo por organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas y la Unión Europea, con el apoyo de conocidas fundaciones de Estados Unidos, que también financian cientos de proyectos de ONG en Paraguay.

Esta ideología tiene como base el concepto de género, expuesto por primera vez de forma explícita en la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, de 1995. Y la preocupación de las organizaciones que rechazan la utilización de este marco teórico, según explican, se basa en las consecuencias que hoy pueden observarse.

En efecto, los gobiernos que promueven la ideología de género, que rechaza el dato científico de que el sexo es una realidad biológica –uno nace hombre o mujer–, y afirma que es una construcción sociocultural, terminan imponiéndola a la fuerza, creando leyes que sancionan a padres e instituciones que no la aceptan como línea educativa para los hijos. Es decir, su aplicación tiene un alto potencial de censura.

Los que están con esta ideología también promueven “nuevos derechos”, como la potestad de eliminar a seres humanos en el vientre materno, sin importar los datos que ofrece la ciencia al respecto.

Esta semana, en Cuba se aprobó una ley basada en esta ideología que plantea el “principio de autonomía progresiva”, que “implica que menores de edad, sin el consentimiento de sus padres, puedan asumir criterios clínicos quirúrgicos irreversibles como puede ser el cambio de sexo”. Un dato grave.

En países como EEUU, organizaciones civiles luchan a nivel legal para garantizar que niños y jóvenes usen los baños y vestidores según el sexo biológico que señala su certificado de nacimiento y no en base a la autopercepción que tengan sobre su “identidad de género”, poniendo en peligro la integridad de usuarios.

Es decir, hay elementos que justifican una preocupación genuina de padres y organizaciones quienes, además, saben que los créditos y donaciones en la actualidad están “condicionados” al apoyo de estas ideologías. Algo que debe ser considerado.

En este contexto, el MEC está obligado a promover el diálogo y redoblar esfuerzos para proteger a los niños y jóvenes del Paraguay.

Más contenido de esta sección
El mandatario decidió crear el fondo nacional de alimentación escolar esperando un apoyo total, pues quién se animaría a rechazar un plato de comida para el 100% de los niños escolarizados en el país durante todo el año.
Un gran alivio produjo en los usuarios la noticia de la rescisión del contrato con la empresa Parxin y que inmediatamente se iniciaría el proceso de término de la concesión del estacionamiento tarifado en la ciudad de Asunción. La suspensión no debe ser un elemento de distracción, que nos lleve a olvidar la vergonzosa improvisación con la que se administra la capital; así como tampoco el hecho de que la administración municipal carece de un plan para resolver el tránsito y para dar alternativas de movilidad para la ciudadanía.
Sin educación no habrá un Paraguay con desarrollo, bienestar e igualdad. Por esto, cuando se reclama y exige transparencia absoluta en la gestión de los recursos para la educación, como es el caso de los fondos que provienen de la compensación por la cesión de energía de Itaipú, se trata de una legítima preocupación. Después de más de una década los resultados de la administración del Fonacide son negativos, así como también resalta en esta línea la falta de confianza de la ciudadanía respecto a la gestión de los millonarios recursos.
En el Paraguay, pareciera que los tribunales de sentencia tienen prohibido absolver a los acusados, por lo menos en algunos casos mediáticos. Y, si acaso algunos jueces tienen la osadía de hacerlo, la misma Corte Suprema los manda al frezzer, sacándolos de los juicios más sonados.
Con la impunidad de siempre, de toda la vida, el senador colorado en situación de retiro, Kalé Galaverna dijo el otro día: “Si los políticos no conseguimos cargos para familiares o amigos, somos considerados inútiles. En mi vida política, he conseguido unos cinco mil a seis mil cargos en el Estado...”. El político había justificado así la cuestión del nepotismo, el tema del momento.
A poco más de dos semanas del inicio de las clases en las instituciones educativas oficiales, nos encontramos frente a un desolador y conocido panorama: el abandono de las escuelas públicas. En un rápido recorrido de UH por algunos establecimientos se comprueban pisos hundidos, techos con goteras, letrinas en vez de baños, sin acceso a energía eléctrica o agua potable. Ese es precisamente el estado de la educación pública en el Paraguay, un país desigual que les niega las mínimas oportunidades a sus niños y jóvenes.