¿Quién no se ha deleitado alguna vez con los exóticos mundos inventados por el escritor Lewis Carroll, en Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas? ¿A quién no le ha cautivado el delirante y espasmódico Sombrerero, vestido siempre con ropas estrafalarias, preguntando la diferencia entre un cuervo y un escritorio?
Pero el personaje que encarnó Johnny Deep en la aclamada película de Tim Burton, no nació solo de la febril imaginación de Carroll, sino como denuncia de un drama real que el escritor conoció en la Inglaterra de 1980, donde abundaban los llamados “sombrereros locos”, artesanos que recurrían al mercurio para suavizar el fieltro con que fabricaban los sombreros. Debido al envenenamiento con vapores tóxicos del metal, terminaron adquiriendo la enfermedad conocida como ‘hidrargiria’ o ‘erectismo mercurial’, que provocaba desórdenes neurológicos, espasmos y graves alteraciones de la personalidad.
En Paso Yobai, Guairá, no hay sombrereros conocidos, pero sí envenenamiento con mercurio. Desde que en 1994 aparecieron las primeras pepitas en un arroyo, se desató la fiebre del oro y la región se volvió un hervidero de gente con picos y palas, tractores y retroexcavadoras, abriendo zanjas en la tierra y agujeros en la piedra, sin ninguna licencia, regulación ni control por parte del Estado.
Para graficar la grave situación, desde el equipo de investigación periodística de Última Hora y Telefuturo, contratamos a técnicos del Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas (Cemit) para analizar el agua de arroyos en la zona de las minas y molinos ilegales de oro.
El estudio detectó 13,8 microgramos de mercurio por litro de agua, seis veces más de los valores permisibles, indicador de alta contaminación y muy nociva para el ser humano.
A una semana de la publicación, no hubo ninguna reacción de los organismos estatales.
El ministro del Ambiente, Óscar Rivas, se resiste a hablar con la prensa. Los mineros informales de Paso Yobai niegan que haya contaminación y acusan que todo es una campaña para beneficiar a la empresa extranjera que tiene concesión legal, pero a la que no se permite trabajar con seguridad.
Mientras, el mercurio se sigue usando con impunidad, el oro extraído se sigue vendiendo de contrabando a Brasil y Argentina... y quizás algún avezado escritor encuentre personajes parecidos al Sombrerero Loco en Paso Yobai, para escribir una versión paraguaya de El País de las Maravillas.