Lunes|24|MARZO|2008
Lo más probable (no confirmado) es que termine votando a Fernando Lugo. Claro, es el hombre que hoy aparentemente tiene la posibilidad de traernos la alternancia en el Paraguay, tras casi 60 años de coloradismo.
Pero no por eso vamos a dejar de apuntar las miserias de un candidato que logra capitalizar el hartazgo de la gente contra el Partido Colorado, no precisamente por su liderazgo y trayectoria de hombre capaz, trabajador y exitoso, sino por una providencia tal vez divina, para mi inexplicable.
Es evidente que esta posición preponderante que hoy tiene el ex obispo en las encuestas obedece al cansancio de la gente hacia Nicanor Duarte Frutos y su entorno y no por las expectativas y esperanzas de cambio en él pueda generar en el país. Si Luis Alberto Castiglioni hubiera sido el candidato de la ANR, hoy estaría peleando palmo a palmo con el presidenciable de la Alianza el triunfo de las elecciones del 20 de abril. O sea, no es que la ciudadanía no quiere más a un colorado, no hay otra opción, entonces no queda otra más que votar a Lugo.
Durante tantos años nos hemos quejado que los colorados votaban al Pato Donald, es decir, a cualquier candidato sin importarles su idoneidad y trayectoria, con tal de mantenerse en el poder. Hoy la oposición esta haciendo exactamente lo mismo. Fernando Lugo no es otra cosa que el Pato Donald de la alternancia.
Es un hombre que fracasó en su labor pastoral como obispo en San Pedro, pues no se le conoce ninguna obra de envergadura. Precisamente, por su incapacidad, rápidamente el Vaticano decidió colocarlo en situación de retiro y nombrarlo obispo emérito, sin cargo alguno, sin diócesis, sin responsabilidades.
Cuando a Pedro Fadul se le ocurrió la “brillante” idea se invitarlo a liderar un proceso concertacionista, Lugo había declarado que no tenía pretensiones políticas, no porque nadie le haya pedido, sino porque se sentía incapaz de estar al frente de un proyecto de esa naturaleza y mucho menos con la capacidad de administrar un país. (Entrevista radial 970 AM, martes 17 de noviembre de 2006).
Entonces no tenemos ninguna garantía de lo que pueda ocurrir en el país con su eventual gobierno. Y es aquí cuando se hace razonable la preocupación del sector empresarial y productivo acerca de la figura de Lugo, ya que se trata de una persona que carece de liderazgo y que los conocimiento teológico-filosófico, supuestamente adquiridos en Roma, de nada le sirven cuando de administrar un país con tantos problemas como Paraguay se trata.
A esto se suma su entorno. Personas diametralmente opuestas ideológicamente hablando. Lugo se ligó con los sectores más conservadores del Partido Colorado, como Luis Aníbal Schupp y Miguelito Napout, ambos beneficiados históricamente con la dictadura stronista. <br>Además se nos presentan como la luz del cambio y son los mismos hombres que sellaron el pacto de gobernabilidad de 1993 con Juan Carlos Wasmosy. Entonces, ¿El cambio donde está? Cierto, caerá el Partido Colorado, pero todo seguirá igual o tal vez peor.