El presidente de la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (Cispy), Carlos Mangabeira, detalló en entrevista con Última Hora los principales avances registrados en los últimos años en materia de economía circular e industria sustentable en el país.
Según Mangabeira, solo en el último año las empresas asociadas a la cámara invirtieron más de USD 170 millones en infraestructura, tecnología y ampliación de capacidad para reciclaje y valorización de residuos.
Uno de los cambios más notables ha sido la consolidación de nuevas industrias dedicadas al reciclaje de materiales que hasta hace poco no tenían alternativas locales de valorización. “Hace apenas cinco años, hablar del reciclaje de neumáticos fuera de uso (NFU) o de envases larga vida era prácticamente imposible en Paraguay. Hoy ya contamos con empresas que valorizan estos materiales localmente”, señaló el presidente.
Gracias a estas inversiones y al crecimiento del sector, la industria recupera y recicla más de 215.000 toneladas de materiales valorizables por año. Entre ellos se incluyen plásticos, papel, cartón, vidrio, metales ferrosos y no ferrosos, neumáticos fuera de uso, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y envases larga vida. Estos materiales son transformados nuevamente en materias primas.
Avance. Otro aspecto destacado es la mayor colaboración entre el sector privado y las instituciones públicas para el diseño de políticas que fomenten la economía circular.
La Cispy agrupa actualmente a 19 empresas comprometidas con la producción sustentable. Entre ellas se encuentran recicladoras como Yaguareté (papel y cartón), Brassur (metales) y Coresa (plásticos). También participan compañías que han incorporado la sostenibilidad como eje estratégico, como Paresa, que junto a Coresa e Inpet impulsó Circular PET, la primera planta para producir resina reciclada grado alimenticio a partir de botellas PET postconsumo.
Más allá del número de empresas, el impacto se extiende a toda la cadena: más de 2.500 centros de acopio, unos 25.000 recicladores de base y más de 130.000 personas vinculadas a la recuperación de materiales, además de más de 7.000 empleos directos (ver infografía).
A nivel más amplio, el Grupo Impulsor de Economía Circular (GIEC), creado por el Decreto Nº 5509/2026, ya reúne a más de 58 empresas de distintos sectores interesadas en incorporar principios de sostenibilidad.
Mangabeira diferenció la inversión inicial de los beneficios operativos a mediano y largo plazo. Las empresas que adoptan prácticas sustentables logran reducir el consumo de materias primas, energía y agua, optimizar procesos y disminuir la generación de residuos.
Además, fortalecen su posición competitiva: “Hoy la tendencia mundial premia a las empresas comprometidas con la sostenibilidad”, señaló. En 2025, las empresas representadas por la Cispy exportaron más de USD 200 millones.
El Gobierno ha creado espacios de diálogo como el GIEC, liderado por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), y comités técnicos en el INTN sobre economía circular y medio ambiente. El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) impulsa iniciativas como la Plataforma Nacional de Acción para los Plásticos y proyectos vinculados a compromisos internacionales.
“La transición hacia una economía circular solo puede construirse mediante el trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil”, afirmó.
Encuesta: Paraguay muestra alta conciencia climática, pero baja confianza en gobiernos
La encuesta mundial WWS reveló que la preocupación por el cambio climático sigue siendo elevada en todo el mundo, aunque comienzan a aparecer señales de fatiga y escepticismo sobre la efectividad de las respuestas.
Según informó ICA Consultoría Estratégica, que participa anualmente del estudio, la red independiente WIN presentó nuevos datos de su Encuesta de Perspectivas Mundiales (WWS) 2026, elaborada a partir de más de 45.000 entrevistas en 45 países. A nivel global, el 81% de los encuestados considera que el calentamiento global representa una amenaza seria para la humanidad. Sin embargo, persisten dudas sobre la capacidad de respuesta. El 77% cree que sus acciones personales pueden mejorar el ambiente, un porcentaje que ha venido disminuyendo. Solo el 46% confía en que los gobiernos están implementando las medidas necesarias.
local. En Paraguay, la tendencia global se replica con matices propios. El 90% de los consultados afirma que sus acciones individuales pueden contribuir a mejorar el ambiente. Asimismo, el 81% percibe que los desastres naturales han aumentado por efecto del cambio climático.
El 84% se muestra dispuesto a pagar más por productos respetuosos con el medio ambiente, lo que refleja una actitud favorable hacia el consumo sostenible. No obstante, al igual que a nivel global, esta disposición no siempre se traduce en comportamiento real debido a costos, disponibilidad y hábitos arraigados.
La principal brecha aparece en la vida cotidiana: el 72% de los paraguayos quisiera adoptar un estilo de vida más sostenible, pero reconoce dificultades para hacerlo. Además, el 69% considera que los esfuerzos más importantes deben provenir de gobiernos y empresas. La confianza en la acción gubernamental es particularmente baja. Solo el 37% cree que el Estado está tomando las medidas necesarias, por debajo del promedio mundial del 46%. Casi la mitad (47%) opina que ya es demasiado tarde para frenar el cambio climático.
Los datos de la encuesta indican que el país no enfrenta un problema de negación del fenómeno climático. El desafío radica en la distancia entre conciencia y acción concreta, y en la escasa percepción de liderazgo institucional.