11 jul 2026

El número de incendios en Brasil hasta agosto es el mayor en 7 años

Brasil registró entre enero y las tres primeras semanas de agosto 71.497 focos de incendio, el mayor número para el período en los últimos siete años, y poco más de la mitad de los cuales se reportaron en la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo, según datos oficiales divulgados este martes.

Amazonas.jpg

La política ambiental de Brasil cambió con Jair Bolsonaro. En la Amazonía está creciendo el número de incendios forestales.

Foto: elperiodico.com.

El número de focos de fuego en lo que va de este año es un 83% superior al del mismo período de 2018, según los datos divulgados por el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), que contabiliza los incendios con la ayuda de imágenes de satélite.

Según los cálculos del organismo, de los focos de incendio registrados hasta el 18 de agosto, 38.228, es decir el 52,5%, fueron detectados en estados de la Amazonía.

El 30,1% de los focos (21.942) se registró en el Cerrado, como es conocida la sabana brasileña y que cerca la Amazonía, y el 10,9% (7.943) en el Bosque Atlántico, la región boscosa que bordea la mayor parte del litoral del país.

El estado más afectado, con 13.641 focos, es el de Mato Grosso, que se extiende por gran parte de la Amazonía.

Nota relacionada: Gobernadores de la Amazonia critican políticas del Gobierno

La extensión de los incendios en la región obligó a algunos estados amazónicos, como Amazonas y Acre, a declarar situación de emergencia o alerta ambiental debido a que la humareda multiplica las enfermedades respiratorias y afecta hasta el tránsito aéreo.

El pasado lunes parte de los estados de Mato Grosso do Sul y Paraná, así como Sao Paulo, la mayor ciudad del país, fueron afectados por la extensión de una intensa humareda procedente de los incendios y que prácticamente acortó el día debido al oscurecimiento prematuro.

De acuerdo con el INPE, los focos de incendio tan solo en la última semana afectaron 68 áreas protegidas por ser reservas ambientales o indígenas principalmente en la Amazonía.

El Parque Nacional de la Chapada dos Guimaraes, en Mato Grosso, ya perdió el 12% de su vegetación, mientras que la cobertura vegetal en la Reserva Indígena Parque do Araguaia, igualmente en el estado amazónico de Tocantins, ha sido diezmada por el fuego.

Nota relacionada: “Brasil es nuestro, la Amazonía es nuestra”, reivindica ante fuerzas militares

La organización no gubernamental Instituto de Pesquisa Ambiental de la Amazonía (Ipam), en un comunicado en el que se refirió al aumento de los incendios, asoció el crecimiento de los focos de fuego a la deforestación promovida por hacendados.

“El número de focos de calor registrado en la Amazonía ya es en un 60% superior al de los últimos tres años y ese pico tiene relación con la deforestación y no con una sequía más fuerte como podría suponerse”, denunció la organización.

“Si la sequía no explica los actuales incendios, la retomada de la deforestación de la selva sí lo hace. El fuego es normalmente usado (por colonos y hacendados) para limpiar el terreno después de la deforestación”, agregó el Ipam en su comunicado.

De acuerdo con la organización, los incendios provocados por agricultores y criadores de ganado pueden salir del control.

La divulgación del fuerte aumento de los incendios en la Amazonía y de su posible relación con la deforestación promovida por hacendados se produce en momentos en que Brasil es blanco de críticas por las políticas medioambientales flexibles del actual presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro.

De acuerdo con un informe del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon), que desde hace 28 años estudia la región, la tasa de deforestación en la selva brasileña creció un 66% en julio pasado, aunque ese porcentaje llega al 278% según las proyecciones del INPE.

Nota relacionada: Deforestación en la Amazonía brasileña creció 66%

El aumento de tala de árboles en el pulmón verde del planeta llevó a Noruega y Alemania a suspender partidas destinadas al Fondo Amazonía, dedicado a la protección ambiental en Brasil y del que ambos países son los principales patrocinadores.

Tras las críticas recibidas, Bolsonaro insistió en defender la “soberanía” de Brasil sobre la Amazonía, mandó a la canciller Ángela Merkel a usar los fondos para “reforestar Alemania” y reprochó a Noruega por “matar ballenas” y “extraer petróleo del Polo Norte”.

Desde que llegó al poder, el pasado 1 de enero, Bolsonaro propuso un giro radical en política medioambiental, que pasa por la defensa de la explotación de la selva tropical, la legalización de la minería en las reservas indígenas y la reducción de la fiscalización en áreas protegidas.

Más contenido de esta sección
Cerca de dos millones de personas fueron evacuadas en China ante la llegada del tifón Bavi, cuyos vientos y lluvias azotaron el sábado Taiwán y varias islas japonesas, dejando sin electricidad a decenas de miles de hogares.
Las autoridades de Bahamas investigan las causas que provocaron que una avioneta se estrellara al despegar de un aeropuerto en la isla de North Andros y murieran diez personas, nueve hombres y una mujer.
Los cuatro periodistas de The New York Times que informaron sobre las supuestas preocupaciones de seguridad del nuevo avión presidencial Air Force One, donado por Catar, fueron citados a declarar ante un jurado federal la próxima semana, según informó este sábado el rotativo neoyorquino.
El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, denunció como un “crimen político” la presunta corrupción de un alto mando militar expulsado del partido gobernante, reportó el sábado la agencia estatal de noticias.
Paraguay y Estados Unidos, junto a los otros 11 países miembros del Escudo de Las Américas, hicieron este viernes un llamado a respetar los resultados oficiales de las elecciones en Colombia y advirtieron que cualquier intento de deslegitimar el proceso electoral o de obstaculizar la transición de gobierno supone un desconocimiento de la voluntad popular.
El transporte público pasó a ser gratuito este viernes para todos los residentes de la ciudad portuguesa de Oporto, Portugal, una medida que exigirá una inversión por año de entre 20 y 25 millones de euros, según el Ejecutivo local.