Por Andrés Colmán Gutiérrez | @andrescolman
Video y edición: Fabián Fleitas
“Me encanta ver y escuchar a los jóvenes tocando música por todo el país, y saber que muchos de esos instrumentos que están usando los hice yo, o al menos ayudé a fabricarlos”, dice Carlos Uliambre, conocido como “el maestro lutier de Sonidos de la Tierra”.
Carlos se mueve con muletas, debido a una discapacidad, pero eso no le impide desplazarse ágilmente entre los grupos de chicos y chicas que ensayan sinfonías en la Plaza de Armas de Pilar, hasta llegar al salón parroquial, donde ha montado su improvisado taller de lutería.
“Dicen que me muevo con muletas, pero yo prefiero decir que lo que me mueve en realidad es la magia de la música, y principalmente el entusiasmo de estos niños y jóvenes que están creciendo con nuevos valores en todo el país”, destaca Carlos.
Él es oriundo de la ciudad de Paraguarí, donde tiene su base y su taller principal, pero viaja por todas partes, dando clases prácticas y enseñando el oficio a muchos niños y jóvenes que quieren aprender también a ser lutieres, o constructores de instrumentos musicales.
Ahora les muestra a varios de los chicos cómo utilizar la cerda obtenida de la cola de un caballo, para construir el arco de un violín. Carlos les enseña la técnica para tensar la fina cuerda en el punto exacto, de manera que el músico pueda arrancar las más exquisitas melodías. “Ni un pelo de más, ni un pelo de menos, debe ser el grosor exacto”, les dice.
El secreto de la madera
“Este oficio es fascinante, cuando vos tomás lo que parece ser un simple pedazo inerte de madera, pero conocés su secreto, sabés como sacar la música que está encerrada adentro”, dice el maestro lutier de Paraguarí, que es capaz tanto de construir un exquisito violín de concierto, como de fabricar un cello con un bidón de plástico usado para envasar agua mineral.
“Yo aprendí este oficio, iniciándome con la gente de Sonidos de la Tierra. Es la continuidad de toda una tradición de constructores de instrumentos, que viene de la época de las Reducciones Jesuíticas. Por suerte hoy tenemos a muchos jóvenes lutieres, que ya aprendieron a fabricar instrumentos de muy buena calidad”, explica Carlos.
No se trata solo de la habilidad, sino también de tener ingenio, creatividad. Carlos fue uno de los maestros que empezó dando talleres de lutería en el barrio Cateura, en el Bañado Sur, construyendo instrumentos en base a objetos reciclados del vertedero, cuando el proyecto formaba parte de Sonidos de la Tierra. De allí surgieron los instrumentos utilizados por la hoy célebre Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, que próximamente participará del ciclo de conciertos del grupo internacional de rock Metallica.
Ahora, además de seguir fabricando guitarras, violines, cellos, flautas y otros instrumentos, Carlos y los demás lutieres también han colaborado en la fabricación de una nueva línea de instrumentos reciclados, en este caso todos fabricados con plástico de botellas y bidones de agua, para la Orquesta H2O, también parte del proyecto Sonidos de la Tierra.
“Es impresionante cómo ha ido creciendo la cantidad de orquestas sinfónicas infanto-juveniles en todo el país, con lo cual se requiere cada vez de más instrumentos musicales. Parece que tenemos trabajo para rato”, dice Carlos, mientras ensambla las piezas de un nuevo violín.