07 feb. 2026

El Gran Gatsby ya es de todos

Casi un siglo después de su publicación, “El Gran Gatsby”, una de las grandes novelas estadounidenses, pasó al comienzo de 2021 a dominio público en un momento de creciente apreciación por el libro, un relato fascinante sobre la pasión por el “dinero rápido” de la desenfrenada década de 1920 y la evolución del “sueño americano”.

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F. Scott Fitzgerald no pudo disfrutar del éxito de El Gran Gatsby.

Foto: literature.us.

Los derechos de autor expiraron tras 95 años, debido a las proteccionistas leyes estadounidenses.

La novela, publicada en 1925, apenas vendió 25.000 copias antes de la muerte en 1940 de su autor, Francis Scott Fitzgerald, quien no pudo disfrutar en vida de su reconocimiento.

Desde entonces, se han vendido más de 30 millones de ejemplares y se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la literatura estadounidense, fuente de continuas versiones cinematográficas y teatrales, lectura obligada en los colegios e incluso inspiración para artistas pop actuales como Taylor Swift.

Gastby como símbolo de EEUU

“El sueño americano estaba en un momento de transición durante la época de Scott Fitzgerald”, explicó a EFE David S. Brown, profesor de Historia del Elizabethtown College de Pensilvania y autor de la biografía sobre el escritor “Paradise Lost”.

El personaje de Jay Gatsby es ya un símbolo en EEUU, el del multimillonario derrochador incapaz de rellenar su vacío existencial.

“Veía una deformación, cómo los estadounidenses habían respetado la idea de ser pioneros, de haber trabajado duramente para progresar. Y en 1920 se empieza a hablar del hacerse rico de manera rápida, es el comienzo de la especulación financiera —remarcó Brown—. No era una cuestión de conservadurismo. Scott Fitzgerald se hacía una pregunta acerca de qué tipo de sociedad se estaba construyendo y sus efectos negativos sobre el carácter estadounidense”.

Algunas de las páginas más reconocidas de la obra reflejan las lujosas fiestas de la clase alta estadounidense, cargadas de frivolidad y opulencia con bailes desenfrenados a ritmo de swing, pero también exponen con crueldad la soledad del día después.

El ex presidente Barack Obama (2009-2017) recomendó recientemente El Gran Gatsby como un libro que va más allá del retrato de una época, y la consideró una novela clave para entender “las complejidades” del alma de EEUU.

“Gatsby es una historia seria sobre el fracaso del dinero en EEUU para lograr una gran civilización. Por esa razón, en su momento, a los estadounidenses no le gustó la novela. Tuvo que pasar un rato, hasta la recuperación de Fitzgerald en la década de 1950, para que se apreciase”, apuntó Brown, quien recordó que el escritor entonces era reconocido especialmente por sus artículos en revistas.

Relectura en la era Trump

En los últimos años, bajo la convulsa presidencia del republicano Donald Trump, defensor de la cultura del éxito y el dinero, se ha vuelto a leer El Gran Gatsby con renovado interés y en busca de ciertos paralelismos.

“La noción del consumo vistoso, de que las cosas brillantes, las más rápidas, son las más valiosas. Las compulsiones del mundo digital, esa noción está ya ahí. Esto es el comienzo del siglo XX, en los años 1920, es la época del automóvil, en la que Scott Fitzgerald ve una aceleración del tiempo histórico”, sostuvo Brown.

La novela también refleja el creciente distanciamiento entre las metrópolis cosmopolitas y el interior de Estados Unidos, una de las bases sobre las que se sostiene la brutal polarización política que vive actualmente el país.

“La novela ya habla de la dicotomía actual en EEUU entre los centros culturales y económicos, como Nueva York; y la periferia, es una misma nación, pero al menos con dos tipos distintos de ciudadanos”, señaló el profesor universitario.

Y, con su trágico final, adelanta los acontecimientos históricos.

“En 1929, cuatro años después de su publicación, se produce el ‘crash’ de la bolsa de Wall Street. Con la muerte de Gatsby muere, en cierto sentido, la década en la que comenzó la búsqueda del dinero rápido”, concluyó Brown.

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