Un nuevo hecho de violencia hacia una mujer es denunciado, con distintas aristas que revelan el flagelo que la hace sentir desprotegida, desamparada y triste, según ella misma expresó. La víctima, que pidió no revelar su identidad, denunció ser víctima de maltratos, amenazas y el despojo de su vivienda, donde tiene un salón de ventas que necesita para generar ingresos.
Además, teme que su ex pareja se quede con la patria potestad de la hija de ambos.
“La verdad es que me siento con mucha impotencia. Necesito la ayuda de los que están a cargo de la Justicia, por lo menos para volver a mi casa, porque estamos en casa ajena con mi nena de tres años”, expresó en charla con NPY.
La mujer explicó que, desesperada por una deuda millonaria, decidió, en conjunto con su ex pareja y padre de su hija, recurrir a un trabajo en España. Acordaron que, para solventar dicha deuda, él quedaría en casa al cuidado de la niña mientras ella trabajara en Europa.
“Nos dijimos que, si en algún momento yo no le ayudaba con los gastos de la niña, él se quedaba con la casa directamente. Pero eso no pasó, porque yo envié dinero, tengo comprobantes de todos los envíos que realicé, pero, de igual forma, él me empezó a hostigar, que me olvide de mi casa y de mi hija, que yo ya no tengo nada aquí, y muchas cosas así. Palabras amenazantes que a mí me preocupaban muchísimo, incluso llegué a la ansiedad”, relató la desesperada madre, sobre lo que sentía estando en Europa.
El hombre recurrió en ese momento, específicamente el 19 de junio –unos días después del viaje de ella, según se enteró después–, a la Defensoría de la Niñez, en Lambaré, para reclamar la tenencia de la niña. “Se quiere quedar con mi hija, con mi casa y con los G. 32 millones que yo le mandé”, manifestó.
Su viaje a España lo realizó el 2 de junio pasado. Pero el 12 de noviembre se vio obligada a regresar. “Me sentí muy preocupada, no me sentía más a gusto, entonces tuve que volver porque ni las llamadas ni WhatsApp me respondía. Hice un préstamo para mi pasaje, llegué el 12 de noviembre, vine a mi casa, le llamé como media hora y no me atendió las llamadas”, relató.
La violencia se volvió física
A su llegada, como su pareja de aquel momento no le atendía las llamadas, decidió ingresar a su vivienda por un pasillo compartido con una vecina. “Él me dijo palabras ofensivas, que yo no tenía qué hacer y que me retire, que iba a llamar a la Policía”, comentó.
Relató que cuando llegó, abrazó a su hija y que él la estiró del brazo y le arrebató a la niña, a quien dejó en su camioneta encerrada, regresó y nuevamente empezó a agredirla, incluso la echó al suelo.
“Tengo diagnóstico, incluso, de que casi se me rompió la cabeza. Me arrastró como cinco veces, tengo moretones, aunque ya van desapareciendo, pero tengo todo. Incluso mi hija se lastimó”, siguió la mujer.
“En un momento, yo pensé que me iba a matar porque me dijo ‘te voy a solucionar’ y se fue hacia la cocina. Yo, mientras, logré salir. Corrí a la calle, le saqué a mi hija y corrí hacia mi vecina”, prosiguió.
Tratando de ingresar a la casa de la vecina, su ex pareja llegó corriendo. Ella y la niña, en brazos, terminaron cayendo. “La vecina nos abrió, entramos, pero él ingresó, le empujó a la vecina, a la hija de la vecina, ingresó hasta la habitación queriendo sacarme otra vez a mi hija”, rememoró.
Refugiada en lo de una vecina y sin ingresos
La madre denuncia que tuvo que ser refugiada por su vecina, donde vive con su hija. Fuera de su casa, perdió la posibilidad de utilizar el salón de ventas donde trabajaba, además. “Y la verdad que pido que se me reincorpore a mi casa, porque es mi casa. Yo muchísimo invertí ahí, tengo mi salón de ventas también, que me dedicaba a la venta de ropa”, expresó.
Según la denunciante, su ex pareja se quedó con dos casas que ella había comprado, una de ellas pensada para invertir tras cubrir la deuda mencionada, con la construcción de habitaciones para alquilar. “Esa era nuestra idea y resulta ser que yo me encuentro con esta sorpresa de que él estaba planeando esto a mi espalda, quitarme a mi hija, las dos casas y la convivencia”, lamentó.
Inminente peligro
“Me encuentro en inminente peligro, digo yo, porque imaginate lo que me hizo y lo que nos puede llegar a hacer, si se le deja así. Él, riéndose en mi cara, diciéndome que todo está solucionado”, dijo, sobre su temor.
Explicó que recurrió hasta el Juzgado de Paz de Villa Elisa, en ese momento a cargo de Marta Beatriz Benítez, quien no la recibió. Su asistente, sin embargo, le entregó una medida cautelar de prohibición de acercamiento para la pareja. “Pero yo le dije que no puedo con esta medida porque yo trabajo en mi salón, necesito trabajar, me encuentro en la calle con mi hija de tres años, en casa de mi vecina. Y me respondieron que ya dispuso la jueza que es solamente esto”, lamentó.
La mujer, sin entregarse, recurrió a un juez permanente de la ciudad de San Lorenzo, a quien expresó que “la persona vive al lado mismo de donde yo estoy, sigue él ahí”.
Dicho juez sí le entregó una orden de exclusión para que su ex pareja se retire de la casa, pero la Policía Nacional nada pudo hacer: “Vino, tocó la puerta, el señor abrió, le recibió y salió con una orden que supuestamente la jueza de Villa Elisa, el 13 de noviembre, le había entregado”.
Supuestamente, el hombre llamó a la jueza a su teléfono privado, para que conversara con el subcomisario interviniente, a quien le dijo que si realizaba dicha exclusión, violaría el derecho del hombre.
“Imagínense cómo me siento”, exclamó, por lo que recurrió a la prensa para que su caso sea conocido, buscando recuperar lo que asegura le pertenece.