Contrariamente a lo que se piensa por la afinidad ideológica, para el gobierno conservador de Santiago Peña es más conveniente la victoria en Brasil de Lula Da Silva que de Flavio Bolsonaro, de extrema derecha, según el docente e investigador Aníbal Orué Pozzo, especializado en las relaciones entre ambos países y coordinador en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA).
Las elecciones en segunda vuelta se realizan este domingo y también están en juego los intereses de Paraguay.
El análisis convencional señala que con Bolsonaro se daría un escenario ideal para las negociaciones bilaterales en torno a Itaipú y se llegaría más fácilmente a acuerdos políticos, pero esto es un error, según Orué Pozzo.
“El escenario ideal para encarar las negociaciones bilaterales defendiendo intereses de la soberanía nacional sería la victoria del candidato de la izquierda brasileña, Luis Inácio Lula da Silva”, sostiene el especialista.
“El escenario ideal para encarar las negociaciones bilaterales defendiendo intereses de la soberanía nacional sería la victoria del candidato de la izquierda brasileña, Luis Inácio Lula da Silva”
El historial de la relación Peña-Lula
Orué contabilizó que Peña y Lula realizaron en total nueve encuentros, lo que en términos de relaciones bilaterales revelan la importancia de las cumbres presidenciales y son inusuales en cuanto a relaciones internacionales.
Puntualmente, Lula asume en enero de 2023 y Peña gana las elecciones en abril de ese año. El paraguayo asumió en agosto, acto del que participó el brasileño, pero antes ya se reunieron tres veces.
El comienzo de las relaciones entre Peña y Lula fueron muy amigables. A decir del mismo mandatario paraguayo, las primeras reuniones fueron de “colaboración positiva” y las conclusiones alcanzadas indicaban que “lo que es bueno para Paraguay, también es bueno para Brasil”. Además, calificó a su par brasileño como “amigo del Paraguay”. Del otro lado, las apreciaciones eran también de elogios.
Por ese motivo, se esperaba que las negociaciones del Anexo C de Itaipú lleguen a acuerdos consensuados que beneficien a ambos países. “Sin embargo, repentinamente, estas buenas relaciones y la luna de miel inicial entre ambos mandatarios, se cortan”, apuntó el investigador.
“Sin embargo, repentinamente, estas buenas relaciones y la luna de miel inicial entre ambos mandatarios, se cortan”,
El giro estratégico
Orué indica que entre el 2024 y 2025, Paraguay desarrolla ciertas acciones tendientes a destrabar las sanciones que el gobierno anterior a Trump impuso al expresidente Horacio Cartes en enero de 2023, lo que se logra en octubre de 2025, al ser levantadas. Posteriormente, se refuerzan las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
En 2025 Paraguay y Estados Unidos firman dos instrumentos importantes, que son el Acuerdo del Tercer país seguro (STCA), sobre asilos políticos, y el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA), que fue firmado el 15 de diciembre, a días de la cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú. Esto deteriora las relaciones entre ambos presidentes, tanto que la inauguración del Puente de la Integración se llevó a cabo en días distintos.
“Si las relaciones bilaterales ya estaban como durmiendo, el destape de un espionaje sobre Paraguay durante los últimos tiempos del gobierno Bolsonaro en Brasil (1918-2022) y que salta a pocos meses de Lula haber asumido la presidencia, lleva estas relaciones a un punto más crítico”, sostiene el docente.
“Si las relaciones bilaterales ya estaban como durmiendo, el destape de un espionaje sobre Paraguay durante los últimos tiempos del gobierno Bolsonaro en Brasil (1918-2022) y que salta a pocos meses de Lula haber asumido la presidencia, lleva estas relaciones a un punto más crítico”.
Hasta setiembre de este año, Peña se mostraba envalentonado hacia Lula por el gran apoyo de Trump y de la diplomacia norteamericana a Paraguay, además del descubrimiento del espionaje de los servicios de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN).
Desde aquí, Peña da un giro estratégico, a decir de Orué, en las relaciones bilaterales con Brasil, y se centra en exigir mejores precios para la energía.
“Solo con estos dos hechos políticos Peña consigue acorralar a Lula, sumamente aislado en el contexto regional, con gobiernos de derecha y extrema derecha que siguen orientaciones del Departamento de Estado de Trump y cada vez más hostiles a Brasil”, expuso.
La ruptura con Cartes
El experto analiza que luego se suma otro hecho importante, que es su ruptura con Horacio Cartes, con lo que pasa de ser un presidente sin fuerza a ser el nuevo líder de su sector. “Consigue erigirse como el gran referente político nacional, por lo menos al interior del movimiento interno que lo llevó a la presidencia de manos de Horacio Cartes, presidente actual del Partido Colorado”, apunta.
Orué precisa que Peña al desplazar a Cartes, camina a buscar controlar ampliamente el movimiento político interno “que meses antes le imponía determinaciones y orientaciones políticas”, y además tiene respaldo de EEUU, lo que le convierte en un presidente fortalecido a nivel interno como externo. Mientras que al otro lado, Lula pelea por su reelección y tiene las peores relaciones con el gobierno de Trump, además de adversidades en la región.
“Es muy poca la posibilidad de Lula de resistir los embates del presidente paraguayo en torno a las negociaciones del Anexo C de Itaipú. El interés del Ejecutivo paraguayo se abroquela al costo de la energía cedida por Paraguay”, expresó.
Este dinero que podría entrar a Itaipú, no pasa por el control del Parlamento, y en ese sentido, el docente recuerda que estos fondos se usaron para Hambre Cero y fueron la forma en la que Peña construyó su base política con los gobernadores.
Contrariamente al escenario ideal, un triunfo de Bolsonaro no sería favorable. “En mayo de 2019 el gobierno de Jair Bolsonaro, padre del actual candidato, impone un acuerdo o acta mantenida en secreto inicialmente a su colega paraguayo, Abdo Benítez, de igual ideología política, sobre la contratación de potencia de energía de Itaipu por el período 2019-2022 altamente desfavorable a Paraguay; y eran amigos y políticos de derecha ambos”, recordó.
En tanto que Lula fue el gran articulador del acuerdo de 2009, que fue histórico para el país, “a pesar de varias resistencias internas, no solo de sectores económicos y de la élite de Brasil, también de Itamaraty, que ejerce el mandato de las relaciones internacionales de ese país”.
Finalmente, Orué hace la salvedad que su análisis parte de la premisa de que Peña oriente su gobierno hacia el interés de defender la soberanía paraguaya, lo que no implica que ese sea el objetivo del presidente.
“Solo observar los grandes negociados en torno a uno de los bancos que detiene gran parte de los aportes del dinero de instituciones públicas, para percibir el horizonte de los intereses del mandatario paraguayo”, criticó.
“Solo observar los grandes negociados en torno a uno de los bancos que detiene gran parte de los aportes del dinero de instituciones públicas, para percibir el horizonte de los intereses del mandatario paraguayo”.