Además, la magistrada dispuso el arresto domiciliario para ambos procesados, por la edad de ambos. En la misma causa habían sido imputados Nicolás Lucilo Benítez, Camilo Almada, Juan Aniceto Martínez, Felipe Saldívar Portillo, Obdulio Argüello Brítez, Agustín Belotto Vouga y Fortunato Laspina, en su mayoría fallecidos.
La jueza, en la preliminar, rechazó la nulidad de la acusación, la prescripción y el sobreseimiento, y admitió la acusación de la Fiscalía por el delito de tortura.
Según la acusación, Eusebio Torres (ya condenado a 30 años de cárcel en otra causa) torturó a Rolón con golpes de látigo, conocido como tiralengua por todo el cuerpo, principalmente por la espalda. La frecuencia con que lo hacía era hasta que no aguantara más y cayera de dolor por los golpes reiterados.
Dice la acusación que Torres “le infringía el sufrimiento físico de hacerlo saltar en cuclillas y saltando en cuclillas le daba varios golpes hasta que no pudiera resistir de dolor y, si no aguantaba, recibía más golpes estando en el suelo.
“Lo sometió a tortura sicológica, amenazándolo en todo momento que lo iba a matar, como ya lo había hecho con su familia, refiriéndose específicamente a su madre y hermano, dichas amenazas las hacía tanto de día como de noche”, añade.
Sobre Manuel Alcaraz, “fue uno de los que recibieron al señor Rolón el primer día de su detención en el Departamento de Investigaciones de la capital y quien lo torturó por primera vez en dicho lugar con golpes de garrote y con la primera sesión de pileteada, en compañía en ese entonces de Juan Aniceto Martínez, Mario Flores Cáceres y Lorenzo Laspina; él solo lo torturó esa primera noche de reclusión”.
Dice que “además de la violencia física, cometían tratos crueles, inhumanos y degradantes al no dejarle usar el baño ni permitir que se higienice durante el tiempo de su reclusión, por lo que la víctima tenía que hacer sus necesidades en la pieza donde se encontraba, sin que le fuera permitido el uso de papel higiénico u otro medio para limpiarse”.
Refiere, además, la acusación que “lo dejaban dormir en el suelo en los días que hacía frío o calor, le daban de comer comida en mal estado, con olor a podrido... También cometían violencia sicológica como las veces que lo amenazaba con matarlo”, conforme la acusación.