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El espejismo de los outsiders

 

La política paraguaya es rica en el fenómeno de los outsiders (candidatos fuera del sistema de partidos políticos o alguien que no ha incursionado en el campo político), pero como ya lo dijimos hace tiempo, a diferencia de otros países, aquí los candidatos “independientes” están atados a los poderosos partidos Colorado y Liberal. Son los outsiders con toque criollo.

En la lista podemos citar a Juan Carlos Wasmosy, Raúl Cubas Grau, Fernando Lugo y Horacio Cartes, todos ellos presidentes de la República.

La decadencia política y el hartazgo ciudadano contra los corrompidos partidos políticos han generado y siguen generando este fenómeno. Un candidato antipartido trae aire fresco, esperanza, pero la mayoría naufraga a la hora de gestionar el poder porque la estructura del Estado está manejada por la ANR y los sindicatos. Tiene vida propia, es un monstruo ingobernable.

Los propios partidos, conscientes de la decadencia y rechazo ciudadano, apelan a faranduleros, deportistas empresarios, etc. para plantear candidaturas gatopardistas, no para cambiar la política, sino para esconderse detrás de las bambalinas y seguir manejando los hilos del poder.

Quizá por ello, hace días, la indignación afloró en las redes sociales contra el empresario Juan Manuel Brunetti, quien aparecía como un precandidato independiente a la intendencia capitalina, con el halo de la academia, ya que es presidente de la Universidad San Carlos. Deliberado o no, según su discurso, no estaba conectado a la vieja política.

Pero una foto del cumpleaños del diputado colorado Arnaldo Samaniego en la que aparecen también el vicepresidente Hugo Velázquez, Julio Ullón y otros dirigentes de la ANR significó para Brunetti el fin de su cualidad hasta entonces muy bien explotada: La independencia.

En carpas coloradas capitalinas no samanieguistas alertaron desde el principio que su incursión política formaba parte de una estrategia de este sector que busca recobrar poder en el Municipio de Asunción, tras la derrota de Arnaldo Samaniego en su intento de reelección. El clan acusó fuerte el golpe. Incluso deslizaron que la derrota se debió a un boicot del propio partido.

Brunetti hoy es casi casi como el lobo del cuento de la Caperucita Roja. Ahora dice que quiere el consenso sobre su figura y que habla con todos los líderes colorados.

INGOBERNABLE. Asunción, el Municipio más codiciado por los partidos, es una ciudad ingobernable. Con 9.000 funcionarios, una corrupción exasperante, una Junta Municipal que extorsiona gracias al cacicazgo de líderes colorados y liberales, ningún intendente ha logrado resolver los problemas cada vez más complejos que demanda la capital del país. Las “grandes obras” se reducen a cerrar baches, asfaltar calles y recoger la basura. Nada más.

Intendente que asume se somete al condicionamiento de los grupos de poder. O pacta con ellos para sobrevivir (como lo hizo Ferreiro hasta que le soltaron la mano), mientras los habitantes de Asunción sufren la desidia, la corrupción y la ineficiencia.

EBULLICIÓN. En la ANR hay una fuerte campaña de los dos movimientos -Añetete y Honor Colorado- para cicatrizar las heridas con el consenso de varias candidaturas municipales y la Junta de Gobierno.

Sin embargo, Asunción no será escenario del acuerdo, según los primeros sondeos. Julio Ullón ya lanzó su precandidatura y le puso al tanto al presidente de la República. “Le informé que no declinaré a favor de ningún candidato”. El senador Martín Arévalo también aspira al cargo y entre ambos dirigentes oficialistas hay fuertes acusaciones. El ex jefe de Gabinete de Mario Abdo acusó a Arévalo de “meter 3.000 planilleros” en 20 años como concejal, etapa en la que “no hizo nada a favor de la ciudadanía, solo aumentó sus operadores políticos a costa del contribuyente”.

Arévalo no tuvo piedad con Ullón cuando este apareció como protagonista en el escándalo del acta secreta de Itaipú. “Es categórico que Ullón es un peajero, muchos de mis compañeros lo saben. En Paraguay nada es secreto”, dijo entonces.

Aún no hay fórmula para definir una candidatura de consenso. La salida puede ser una encuesta, pero según datos extraoficiales, el cartista Hugo Ramírez está mejor posicionado que los oficialistas. La dirigencia de base no está de acuerdo con los acuerdos de cúpula y aconseja la competencia electoral y en todo caso acordar el respeto y apoyo al ganador de las internas.

EN SHOCK. Mientras tanto, la oposición sigue en estado de shock tras la escandalosa renuncia de Mario Ferreiro, que golpeó las aspiraciones opositoras. El único candidato visible es el senador Jorge Querey, del Frente Guasu, que espera negociar con el PLRA, que por su interna no es un aliado fiable por ahora. Aquí el poder real lo tiene el concejal Augusto Wagner, más allá de Blas Llano y Efraín Alegre.

SIN SALIDA. Los partidos solo son maquinarias electorales. Quieren el poder al solo efecto de mantener sus privilegios y seguir la fiesta interminable de la corrupción.

Por ello, los outsiders que aparecen pero que están conectados a los grandes partidos son puros espejismos. No lograrán ningún cambio porque terminarán como marionetas de los detentadores del poder.

Asunción, como el Estado, está entrampada y no se vislumbra ningún cambio.

Si se mantiene el escenario político sin candidaturas disruptivas, cercanas a la ciudadanía, lejos de los aparatos partidarios, se avecina otro quinquenio perdido.

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