En un hecho considerado histórico y memorable, arribaron este sábado a Encarnación, Departamento de Itapúa, dos colosos de la soberanía fluvial y verdaderas joyas de la historia paraguaya, el legendario Buque Escuela Cañonero Paraguay C-1 y el histórico Patrullero P-01 Capitán Cabral, en el marco del WRC Rally del Paraguay 2026, a desarrollarse en el séptimo departamento.
Las emblemáticas flotas de la Armada Paraguaya fueron recibidas por una multitud que se hizo presente en la Costanera de Encarnación. Allí estaba don Ismael, completamente emocionado y agradecido con la vida, que le dio la oportunidad de volver a ver al coloso del río.
El Ministerio de Defensa destacó su historia, ya que don Ismael Morales tenía apenas 13 años cuando subió por primera vez a bordo del Buque Escuela Cañonero Paraguay, en la capital del país.
“Aquella visita le marcó para siempre. Cuando supo que el buque llegaba a Encarnación, no dudó en pedir a su familia poder llegar hasta aquí para volver a verlo”, señalaron.
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El hombre reside actualmente en el Departamento de Itapúa “y hoy, tras 86 años, volvió a encontrarse con la embarcación que guarda en su memoria desde su niñez”, destaca el Ministerio de Defensa.
“Un ejemplo para nosotros”
El vicealmirante Christian Rotela, comandante de la Armada Paraguaya, recibió a don Ismael y le expresó sus honores, señalando que es un ejemplo para ellos.
“Vos sos el ejemplo para nosotros. Detrás de vos, van a venir toditos”, le dijo.
Junto con el contraalmirante Albino Bogarín Flor, le entregaron un quepis de la Armada en señal de afecto y agradecimiento.
Era un monstruo
Don Ismael expresó estar “muy emocionado”. “Más todavía con lo que me están haciendo. Me dieron esa oportunidad de colocar esta gorra por mi cabeza”, mencionó.
Le preguntaron qué lugar ocupa el Cañonero Paraguay en su corazón, a lo que respondió: “El corazón del Paraguay”.
“Lo que fue esta nave para transportar a los defensores del Chaco. Sin esto, el Paraguay contra Bolivia, quién sabe dónde hubiéramos estado”, expresó emocionado.
El hombre contó que conoció el cañonero en 1940. “Cuando tenía 13 años. Estando en Asunción, en el Puerto, se dio una oportunidad para que podamos subir y visitar”, recordó.
El momento le sirvió además para recordar cuando más tarde, otra vez, “cuando iba por el Chaco, cuando mi padre trabajaba en el obraje en el Chaco, hacía viajes de vez en cuando hacia Concepción o hacia el norte”.
“Y ahí también lo he visto cuando viajaba por el río Paraguay, que era un monstruo en aquella época para nosotros”, destacó.
Don Ismael agregó que le emociona también ver que “la niñez y la juventud estén conociendo lo que es el Paraguay. Lo que está poseyendo hasta ahora, conservando esta reliquia del Paraguay”.
“Que se valore la historia. Valorar lo que es ser paraguayo. Quiero decirles que vengan y visiten. Que tengan esta oportunidad. Quién sabe cuándo se va a presentar otra vez. Eso es lo más lindo. Conocer a través de esto lo que es el Paraguay, una nación tan chiquita pero con un patriotismo tan grande. Quién sabe si en el mundo habrá como el sentimiento paraguayo”, concluyó.