17 may. 2026

El dólar y el nuevo desarrollismo

La principal variable de ajuste que, en estos momentos, está afectando a la economía es la tasa de cambio (TC) de la moneda estadounidense. En otras palabras, la sobrevalorización del guaraní, haciendo que en el Paraguay los exportadores estén recibiendo menos guaraníes por las divisas que ingresan desde el exterior, industriales y exportadores de commodities, y que comiencen a quejarse en la prensa, incluyendo a los ganaderos que ya no quieren reinvertir, estimulando las importaciones con un dólar más barato, pero que no se traslada aún a los precios del consumidor final. Cuando esto suceda, lo importado será más barato que lo nacional y puede generarse desempleo. El presente beneficia también al Estado que con menos guaraníes compra divisas para el pago del servicio de su deuda externa. También a los que compran bonos soberanos en guaraníes ganando casi 9% por año, obteniendo más aún en % en dólares, con la divisa que sigue bajando, si sigue. ¿Qué tal?

El dólar valía en diciembre de 2024 alrededor de G. 7.800. Es el momento (1). En abril de 2025 trepó hasta poco más de G. 8.000 (2); comenzó a bajar desde agosto/25 (3) y llegó en noviembre/diciembre/25 a menos de G. 7.000 (4). Para desplomarse desde abril/26 (5) hasta los G. 6.000 por dólar actuales. Son cinco momentos marcados por un pentágono de hechos rupturistas expuesto más abajo.

¿Qué es la TC o tasa de cambio? Conforme a la teoría de Mundell-Fleming (1963), la dinámica de la TC en un país determinado es un factor de ajuste endógeno muy singular que refleja los equilibrios/desequilibrios de los flujos de capital con el exterior que, por lo general, dependen de las diferencias de tasas de interés interna y externa, y de la suma algebraica (+ y -) de las exportaciones y las importaciones o balanza comercial, que también depende a su vez de las variaciones del tipo de cambio. Son factores que se retroalimentan de forma recíproca y circular.

Sin embargo, la teoría del nuevo desarrollismo, cuyo principal exponente es el economista brasileño Luiz Carlos Bresser Pereira, dice que la dinámica de la TC en economías subdesarrolladas puede responder también a la enfermedad holandesa (la elevada dependencia de recursos naturales en el ingreso de divisas y anomalías degenerativas con enormes imperfecciones en la competencia dentro del mercado) –que yo denomino primitivismo productivo y capitalismo de secuaces– y a la estrategia de crecimiento (y financiamiento) de un país excesivamente dependiente del ahorro externo. Paraguay, viviendo de la deuda externa.

Volviendo a la historia, desde diciembre de 2024, en el momento (1), el presidente que estaba por asumir, D. Trump, Bessent, su futuro secretario del Tesoro, y Stephen Miran, su futuro jefe de Asesores Económicos, reunidos en Mar-a-Lago, definieron en un Paper todavía sigiloso de Miran (que me lo pude leer en febrero del 2025) el porvenir: hacer más competitivo a los EEUU depreciando el dólar, evitando el Flight to Quality, disminuyendo la tasa de interés referencial para que los capitales no vuelen más a los EEUU a ganar rentabilidad, quedándose así en el resto del mundo a sobrevalorar las monedas nacionales, con el apoyo de sus respectivos Gobiernos pro MAGA. Al mismo tiempo, los nuevos líderes MAGA decían que irían a proteger su mercado nacional con fuertes tarifas a las importaciones. Eso pasó en el momento (2) cuando, el 1/4/25 Día de la Liberación, Trump anunció su tarifazo que luego terminó renegociando.

A partir de mi pronóstico en el momento (1) –de que la divisa podía todavía subir a G. 8.000– el 17 de marzo/25, luego de leer el Paper de Miran y entender el Acuerdo de Mar-a-Lago, escribí un artículo en ÚH titulado El Nuevo Orden Monetario Internacional donde advertía sobre lo que se venía: Proteccionismo de Trump y baja del dólar “all over the world”.

En el momento (5) “economía de guerra” y la “colisión del Ferrari de CFV” contra la “Heladera Vacía”, esta desvinculó al ministro del MEF. En el momento (3) estábamos todos bajo el triunfalismo investment grade, inyectándose desde el BCP más de 700 millones de USD al mercado para bajar el dólar y contener la inflación. Y, en el momento (4), El Resurgir del Gigante –que tenía tiempo de bajarse de su arasa mata, haciendo una adenda con una TC menor, cuando el dólar ya estaba cerca de G. 7.000– mantuvo la TC por encima de G. 7.800 en el PGN/26 que se estaba aprobando en el Congreso. Todo, para no pasar el tope deficitario del -1,5% en el PGN. El resto de la historia ustedes ya conocen. ¿Cómo estará el USD en el futuro? No sé, no me lo pregunten, y si supiera tendría la tentación de usar esa información privilegiada para hacer negocios –como algunos hoy lo están haciendo– y no les contaría. Son las leyes del salvaje mercado. ¡Saludos cordiales!

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