El diferimiento contable de pérdidas bancarias no elimina su efecto económico, sino que modifica el momento en que se reconoce, por lo que la supervisión del Banco Central del Paraguay (BCP) resulta fundamental para evaluar la situación financiera de las entidades. Así lo señaló un economista de la consultora Mentu, Jorge Garicoche, al analizar las implicancias de las facilidades regulatorias otorgadas en procesos de fusión bancaria.
El profesional explicó que el efecto de estas medidas sobre los depositantes y el mercado crediticio depende de su diseño, de las condiciones impuestas por el supervisor y de la evolución financiera de la entidad beneficiada.
Por ello, consideró que no sería técnicamente correcto afirmar que una facilidad regulatoria genera necesariamente un perjuicio inmediato para los participantes del sistema. Sin embargo, tampoco corresponde asumir que carece de riesgos.
“Cuando se autoriza el diferimiento de determinadas pérdidas, es fundamental distinguir entre el tratamiento contable de esas pérdidas y la capacidad económica efectiva del banco para absorberlas”, indicó.
Nota relacionada: BCP niega sanciones recientes a banco y detalla controles en respuesta a Diputados
El economista agregó que el diferimiento modifica el momento en que se reconoce el efecto de las pérdidas, conforme al tratamiento autorizado, pero no las elimina.
También recalcó que el otorgamiento de plazos ha sido distinto para otras operaciones de fusiones, como el mecanismo no ha sido claro y transparente (se saben los números de resoluciones por escrituras notariales publicadas o memorias contables no por comunicaciones del regulador), las dudas emergen más de las hipótesis razonables que se podrían construir.
La capacidad patrimonial, bajo análisis
Para evaluar la solvencia de una entidad financiera, el especialista sostuvo que no basta con monitorear los estados financieros y los reportes utilizados para medir sus indicadores. También es necesario revisar la composición y la calidad de los activos, además de determinar si el patrimonio tiene capacidad real para absorber pérdidas.
El análisis cobra relevancia en situaciones en las que un banco registra una cartera deteriorada o concentra operaciones con empresas vinculadas. Según explicó, la legislación bancaria establece límites para los créditos otorgados a empresas vinculadas, que no deben superar el 20% del patrimonio efectivo de la entidad, además de regular las inversiones en estas empresas.
El economista señaló que la evaluación de la solvencia debe considerar la calidad efectiva de los activos y la capacidad patrimonial de la entidad, más allá de los indicadores contables.
El caso de las fusiones bancarias
En su análisis sobre las facilidades regulatorias, el especialista se refirió a la absorción de Visión por ueno bank, operación en la que mencionó pérdidas y cartera deteriorada por un valor de USD 300 millones.
También señaló que los plazos para el diferimiento de pérdidas y cartera deteriorada fueron distintos en otros procesos de fusión, y que la falta de claridad sobre los mecanismos utilizados alimentó las dudas en torno a los criterios aplicados.
El economista indicó que, en otros países, los procesos de fusión pueden incluir la publicación de documentos que permitan al público y a los actores del mercado comprender las condiciones de la operación, sin exponer información sobre la viabilidad y los planes comerciales futuros de la institución financiera.
Finalmente, sostuvo que la supervisión es fundamental en estas situaciones y que el Banco Central debe responder con claridad a las dudas existentes para contribuir a recuperar la confianza en el sistema financiero.