Por Andrés Colmán Gutiérez - @andrescolman
Video: Ylda R. Miskinich
Quienes en ediciones anteriores de la Semana Santa en Tañarandy hayan asistido al cuadro viviente de “El éxtasis de Santa Teresa”, de Bernigni, montado en el anfiteatro al aire libre de La Barraca o en las salas del Teatro El Molino por el elenco de Koki y Macarena Ruiz, recordarán al pequeño ángel cubierto de luz dorada que, con una lanza en la mano, amenazaba con atravesar el corazón de la santa.
Aquel niño actor, que cuando realizó su aclamado rol teatral por primera vez tenía solo 12 años de edad, es el mismo que ha tallado en madera de cedro las nuevas manos y el rostro que la Virgen de los Dolores lucirá este año en la multitudinaria “procesión de las luces”, a través del yvága rape (camino al cielo), entre 20.000 candiles de apepu encendidos, desde la capilla de Tañarandy hasta el anfiteatro natural de La Barraca.
Ramiro tiene ahora 16 años de edad, pero cuando empezó a tallar las manos y el rostro, en los talleres dirigidos por el pintor Koki Ruiz, donde también trabaja su papá Rolando, carpintero y artesano, él tenía apenas 15 y sorprendió a todos por su habilidad en lograr unas manos tan perfectas, que parecían muy reales.
“Solo los grandes artistas logran tallar rostros y manos con tanta perfección, como lo ha hecho Ramiro. Tiene un gran talento, que seguramente irá desarrollando”, destaca Ruiz, principal impulsor de las celebraciones artísticas y religiosas por Semana Santa en la comunidad de Tañarandy.
EMOCIÓN. “Yo crecí viendo cómo mi papá trabajaba cada año junto a otros artesanos para realizar los cuadros vivientes y las pinturas para la Semana Santa en Tañarandy, y siempre quise participar, desde muy chiquito”, confiesa Ramiro, todavía con su uniforme de colegio, quien apenas termina sus aulas, se dirige a seguir su trabajo en los galpones del teatro El Molino.
Cuando Koki lo invitó a personificar al angelito en el célebre cuadro de Santa Teresa, sintió que era su momento de mayor gloria.
“Me pintaron todo el cuerpo con pintura blanca, me vistieron con una túnica y me colocaron unas alas en la espalda. Yo no decía nada en la escena, solamente tenía que mover las manos con la lanza, como clavándola en el pecho de la santa, pero tenía que hacerlo en cámara lenta. Cuando escuché que la gente aplaudía y gritaba con mucho entusiasmo, sentí una emoción muy grande”, recuerda.
Desde entonces se integró al equipo de actores de los cuadros vivientes y repitió su papel del angelito incontables veces, durante varios años, hasta que la obra dejó de realizarse, dando paso a otras atracciones artísticas.
“Mientras tanto, me iba al taller con mi papá y me ponía a jugar con sus herramientas, hasta que llegué a fabricar unas primeras manos de madera, que me salieron muy bien. El señor Koki las vio y me preguntó si me animaba a hacer las manos de la Virgen y le dije que sí”, refiere.
Las manos de la Virgen salieron más que perfectas, según Koki, y entonces le redobló el desafío a Ramiro: Un rostro nuevo para la Virgen de los Dolores.
“La imagen de la Virgen de Tañarandy estaba ya un poco desgastada, necesitaban restaurarse las manos y el rostro. Fue cuando descubrimos el talento de Ramiro. Gracias a ello, la procesión de esta Semana Santa tendrá una imagen totalmente renovada”, destaca Koki Ruiz.
Ramiro asegura que desea seguir perfeccionando su técnica de tallar la madera y realizar muchas otras obras, pero tampoco descarta volver a actuar en otras obras teatrales o de cuadros vivientes.
“Yo me siento parte de este grupo de artistas que cada año realizan la grandes representaciones en Tañarandy. Espero seguir trabajando con todos ellos por muchos años más”, reafirma.