Las altas temperaturas combinadas con humedad no solo incrementan el riesgo de golpes de calor, sino que generan un impacto en órganos como el corazón, los riñones y el cerebro, especialmente en personas con enfermedades de base, adultos mayores y niños, explicó el doctor Alexis Mateos, coordinador de Medicina Interna del Servicio de Emergencia Adultos del Hospital de Clínicas.
En cuanto al impacto en los órganos, advirtió que el corazón es uno de los más exigidos durante los días de intenso calor por la sobrecarga de trabajo. “Uno se pone colorado cuando hace calor, porque al abrirse los vasos de la piel, el corazón tiene que bombear más sangre hacia la piel”.
Los riñones se ven comprometidos debido a la pérdida de líquidos por lo que es fundamental una adecuada hidratación. “Los riñones van a trabajar con menos líquido, y los riñones son los responsables en retener el agua. Entonces, eventualmente, si uno se deshidrata, los riñones pueden empezar a fallar”.
El órgano más sensible es el cerebro, dijo. “El cerebro, que es nuestro principal órgano, puede empezar a fallar por encima de los 40°C o sea, por encima de cierta temperatura, en pacientes que ya tienen algún tipo de daño cerebral, inclusive por debajo de eso”.
Añadió que el extremo calor puede traer consecuencias de alteración del estado de conciencia de los adultos mayores de 75 años e incluso en niños. “Se duermen, pueden tener convulsiones porque el cerebro tiene ese margen de funcionamiento alrededor de los 37°C. Entonces, si se pasa un cierto límite, el cerebro empieza a funcionar mal”.
CUIDADO. Aparte del impacto en los órganos, cuando el termómetro marca más de 40°C las personas pueden sufrir deshidratación si no toman abundantes líquidos. “El calor de por sí tiende a producir deshidratación, tiende a producir descenso de la presión arterial por pérdida de líquido y porque los vasos sanguíneos de la piel se abren en un intento de refrigeración”.
Esta situación puede provocar mareos y desmayos, sobre todo en pacientes hipertensos que están bajo medicación, que sufren un descenso de la presión arterial debido a la deshidratación.
Añadió que la combinación de calor y humedad agrava el cuadro, ya que impide que el sudor cumpla su función de enfriar el cuerpo. “La humedad lo que hace es evitar que el sudor ejerza el efecto refrigerante porque para que el sudor me refresque se tiene que evaporar y si el aire está saturado de humedad, no se evapora. Entonces, lo que hago es chorrear, pierdo líquidos y, en realidad, mi temperatura corporal sigue aumentando”.
Insistió en la importancia de la hidratación adecuada y evitar las horas de intenso calor que son desde las 10:00 hasta las 17:00. Para aquellos que trabajan a la intemperie recomendó una adecuada hidratación con agua con sodio.
“Idealmente con agua que contenga sodio, aguas deportivas o aguas minerales con todas las letras”. Explicó que el sodio ayuda a una mejor reposición de líquidos incluso en personas hipertensas porque “la cantidad de sodio del agua es muy baja”.