Durante años, el entonces senador colorado Erico Galeano fue considerado uno de los hombres intocables del cartismo. Empresario, dirigente deportivo y operador político de peso dentro de Honor Colorado, construyó una carrera meteórica al calor del poder.
No obstante, el operativo A Ultranza Py terminó derrumbando esa estructura: Acusado de lavar dinero para el esquema narco de Sebastián Marset y Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, Galeano pasó de ser protegido del oficialismo a convertirse en uno de los símbolos más contundentes de la narcopolítica paraguaya. Hoy enfrenta una condena de 13 años de prisión y el aislamiento político de quienes alguna vez lo respaldaron.
EL ORIGEN. Mucho antes de ocupar una banca en el Congreso, Erico Galeano ya manejaba poder en Capiatá. Su figura comenzó a crecer alrededor del fútbol, específicamente con el Club Deportivo Capiatá, institución fundada en 2008 y que se transformó en un fenómeno deportivo meteórico consiguiendo su ascenso a Primera División y logrando jugar torneos internacionales en tiempo récord.
La influencia de Galeano creció tanto que el estadio del club lleva su nombre: Estadio Licenciado Erico Galeano Segovia.
Pero el fútbol no era solamente una plataforma deportiva, sino también fue su puerta de entrada definitiva a la política.
Su desembarco en el Partido Colorado se produjo de la mano del senador cartista Derlis Osorio, uno de los caudillos más fuertes de Central.
De hecho, Galeano originalmente había estado afiliado al Partido Liberal, pero migró al coloradismo poco antes de las municipales de 2015, impulsado por Osorio y por la estructura de Honor Colorado.
Desde entonces, comenzó una rápida escalada política. En Capiatá, Galeano construyó una estructura propia basada en tres pilares: Dinero, fútbol y cercanía con el cartismo. Su crecimiento coincidió con el auge político de Horacio Cartes, con quien desarrolló una relación muy cercana.
La relación entre ambos no era solamente política. Galeano llegó a reconocer públicamente que Cartes le prestó USD 2,5 millones para cubrir deudas y compromisos económicos. “Yo me acerqué al señor Horacio Cartes y él me prestó esa plata”, declaró en 2023.
Ambos compartían además otra poderosa plataforma de influencia: El fútbol. Con el respaldo del cartismo, Galeano llegó primero a Diputados y luego al Senado. En Central era considerado uno de los principales operadores políticos de Honor Colorado.
Dentro del oficialismo era visto como un hombre de confianza, con acceso a las principales figuras del poder colorado. Sin embargo, mientras escalaba políticamente, la Fiscalía ya comenzaba a seguir el rastro de movimientos financieros, empresas y operaciones que terminarían conectándolo con una de las mayores estructuras de narcotráfico investigadas en Paraguay.
Ya en 2013, habían surgido publicaciones y denuncias que vinculaban su entorno con presuntos esquemas de lavado y narcotráfico. En aquel entonces, Galeano y Derlis Osorio reaccionaron presentando querellas por difamación contra críticos y comunicadores locales.
A ULTRANZA. . El quiebre llegó con el Operativo A Ultranza Py, considerado el mayor golpe contra el crimen organizado en la historia reciente del país. La investigación apuntó a la red liderada por el uruguayo Sebastián Marset y por el paraguayo Miguel Ángel Insfrán.
Según la acusación fiscal, Galeano no era un actor periférico. Los investigadores sostuvieron que formó parte del engranaje financiero y logístico de la estructura criminal. Durante el juicio, el Ministerio Público afirmó que facilitó operaciones destinadas a ocultar dinero ilícito y brindó apoyo operativo mediante aeronaves vinculadas a su entorno.
La imagen pública de Galeano comenzó a deteriorarse rápidamente. Aquel dirigente que aparecía rodeado de dirigentes colorados y operadores del poder pasó a convertirse en un problema político para el cartismo.
Pese a ello, el propio presidente de la República, Santiago Peña, no se ruborizaba para defender en varias ocasiones públicamente al ex congresista. En el 2024, Galeano había cuestionado la acusación fiscal.
No obstante, el golpe más duro le llegó cuando el propio cartismo en el Senado terminó impulsando su pérdida de investidura que provocó su renuncia. Sus colegas que durante años lo defendieron optaron por tomar distancia y abandonarlo.
Chicanas
Erico Galeano utilizó una extensa cadena de chicanas y recursos dilatorios para trabar su proceso penal por lavado de activos y asociación criminal, derivado del operativo A Ultranza Py. Estas acciones legales incluyeron constantes recusaciones a jueces, reposiciones y cambios de abogados para suspender audiencias. A pesar de sus intentos por frenar los avances judiciales, finalmente, fue condenado a 13 años de cárcel y el pasado martes ingresó al nuevo Centro de Prevenidos (ex Tacumbú).
Renuncia
El pasado 12 de mayo y ante su inminente condena, Erico Galeano se vio forzado a renunciar a su banca, horas antes de una sesión extraordinaria en la que se trataría su pérdida de investidura y expulsión, ya que su grupo político tuvo que darle la espalda para no quedar pegado a su compañero. Incluyendo su gestión como diputado y senador firmó 35 proyectos, de los cuales 17 de esas iniciativas llegaron a ser promulgadas. Presentó proyectos relacionados a salud y ampliaciones presupuestarias.