Antología posible, de Gustavo Rodríguez Jara, y Chuchú, Madó y Gofredo Memorias en hierro, de Roque Ardissone, se presentan desde hoy martes 11 hasta el 25 de agosto en Casa Ardissone (25 de Mayo casi Vicepresidente Sánchez, Ciudad Nueva), con la curaduría de Fernando Moure.
Ambas propuestas recorren distintos caminos de la memoria, el paisaje y las experiencias que forman parte de la identidad latinoamericana y paraguaya.
La exposición reúne el trabajo de dos artistas cuyas obras dialogan con el pasado desde perspectivas diferentes.
Gustavo Rodríguez Jara presenta una selección de obras que recorre distintas etapas de su trayectoria. Nacido en Santiago de Chile en 1961, el artista propone un recorrido por tres momentos de su producción. El primer capítulo, Transformaciones, se remonta a la década de 1980 y reúne dibujos realizados a lápiz. Las obras reflejan memorias de su origen trasandino mediante paisajes montañosos y elementos naturales de los Andes. Este universo se conecta con las planicies del sur del Paraguay y sus paisajes en transformación. Rodríguez Jara representa la nueva geografía marcada por el avance de la frontera agrícola y agroganadera en Itapúa y Misiones. En sus dibujos predominan amplios espacios de luz y sombra que resaltan la dimensión del paisaje. El artista utiliza elementos mínimos como el suelo, el cielo, las copas de los árboles y la luna. A través de estas formas estilizadas, registra la amplitud y las transformaciones de los territorios. En paralelo, Roque Ardissone presenta tres instalaciones con objetos encontrados que evocan antiguos oficios y una Asunción de otros tiempos.
Históricas. El segundo apartado de la exposición lleva por título Memorias de América Latina y profundiza en recuerdos de fuerte contenido político y emocional.
El recorrido culmina con un tercer apartado dedicado a la producción más reciente de Rodríguez Jara, centrada en la pintura. En esta etapa aparecen formas más libres y expresivas, junto con el uso del color y del relieve tridimensional.
Memorias construidas en hierro. La propuesta de Roque Ardissone, escultor nacido en Asunción en 1951, lleva la memoria hacia otro terreno: El de los objetos y los oficios.
Chuchú, Madó y Gofredo: Memorias en hierro reúne tres ensambles instalacionistas realizados con objetos encontrados. Se trata de obras recientes y de gran escala que recuperan, a través de materiales y formas, las tareas manuales desempeñadas por personas cercanas a la memoria familiar del artista.
Las tres instalaciones funcionan como un homenaje a los trabajos manuales de sus ancestros y a las labores que marcaron sus vidas. La gastronomía, la costura y la tintorería aparecen simbolizadas en estos ensamblajes y adquieren una nueva dimensión dentro del lenguaje escultórico. Los nombres propios de Chuchú, Madó y Gofredo dan identidad a las instalaciones y evocan una Asunción pretérita.