29 ago. 2025

Edgar Ramírez dice que el filme “Carlos” mezcla “codicia, ambición, sexo y amor”

Cannes (Francia), 20 may (EFE).- El filme sobre el terrorista venezolano “Carlos” es una mezcla de “codicia, ambición, sexo y amor”, dijo hoy en Cannes su principal, intérprete, Edgar Ramírez, quien dijo que su conocimiento del personaje “no era muy profundo”

Ramírez, cuya actuación en el filme “Carlos, le prix du Chacal”, dirigido por el francés Olivier Assayas ha sido elogiado en su paso por el Festival de Cannes, admitió que “el conocimiento que tenía del personaje de Carlos era el general, el mediático. No muy profundo”.


El actor venezolano Edgar Ramírez en la rueda de prensa de la película “Carlos”, presentada fuera de la competición oficial durante la 63 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes. EFE | Ampliar imagen

Y añadió que el filme -una producción para la televisión de más de cinco horas que se exhibió fuera de competición en Cannes- “habla de la política. Política o ideología en el contexto del personaje, pero no es el asunto del filme”, aseguró.

“Habla de la lucha, de la voluntad de cambiar el mundo y de la obsesión de tener un lugar en la historia”, agregó.

“Olivier y yo acordamos de forma muy clara que queríamos “recrear el ser humano que existe detrás del mito”, dijo el actor, quien consideró que la cinta “no es una biografía, un documental o un docu-ficción. Es una ficción basada en hechos históricos pero también en la imaginación”.

Y aseguró que la historia de Ilich Ramírez Sánchez -"Carlos”, que cumple pena de prisión perpetua desde hace 16 años en París por tres asesinatos cometidos en Francia-, tiene “todos los elementos para una película” y que en ésta se “mitifica las imágenes de los revolucionarios de su tiempo”.

Era, contó en conferencia de prensa, una "época de radicales de izquierda que se revelaban contra los símbolos del estatuto de burgueses. Carlos no tenía remordimientos sobre su forma de vida”, aseguró.

Es una “metáfora del dilema entre la necesidad de defender una causa colectiva y las ambiciones individuales”, una mezcla de “codicia, ambición, sexo y amor"; “al final es un filme muy clásico”.

“Es un filme basado en Carlos pero no de Carlos”, resumió.

Por su parte, el director explicó que el personaje le interesó “desde el momento en que comenzó a aparecer en la prensa” y contó que existen “sólo tres ó cuatro fotos de Carlos”, por lo que le interesó “cómo reconectar esas imágenes”.

“Esta película no es exactamente política, es sobre política”, insistió el realizador, quien estimó que la cinta recrea, por un lado, “la complejidad política y geopolítica en la que vive el personaje” y, por otro, aborda el factor humano.

“Carlos es una rock star porque se construye así. Carlos es una máscara. Y hay un individuo detrás que se inventa esa máscara”, según la interpretación del director, realizador entre otros filmes de “Paris s'éveille” (1991) o “L’heure d'Été" (2008).

El personaje vive en la contradicción de ser un terrorista y ser una estrella, “ese es el drama de Carlos” según Assayas para quien, “si no hubiera estado tan visible hoy seguiría aún libre”.

“Es la cara arrogante del terrorismo”, resumió el director.

“Carlos, le prix du Chacal”, producida por Film en Stock, está dividida en tres partes que emitirá “Canal Plus” después de su estreno en Cannes.

Este canal se opuso a lo que denominó “cualquier injerencia exterior en el proceso de creación de una obra de ficción, incluso cuando se inspira en hechos reales” después de los intentos de la abogada y esposa de “Carlos”, Isabelle Coutant-Peyre, de impedir su difusión.

Coutan-Peyre declaró ayer a Efe que el estreno en Cannes “es un verdadero escándalo” y aseguró que pedirá “daños y perjuicios por un total de 24 millones de euros” (29,557 millones de dólares).

“Chacal” nació en Caracas el 12 de octubre de 1949, hijo de un abogado y militante comunista; entre 1971 y 1973 vivió en Londres, donde cursó Economía Internacional.

En 1971 asistió a un campo guerrillero del Frente Popular para la Liberación de Palestina en el Líbano y desde entonces colaboró, como enlace del “Comando Boudia” en París, con otras organizaciones terroristas (Ejército Rojo japonés, IRA o la alemana Baader Meinhoff).

Su gran golpe fue el ataque a la sede de la OPEP en Viena el 21 de diciembre 1975, donde el comando que lideraba mató a tres personas y escapó con 60 rehenes, entre ellos once ministros de la organización de productores petroleros, liberados un día después en Argel y en Trípoli.

Se le atribuyen además, entre otros, los atentados cometidos en París, con un muerto y 63 heridos en abril de 1982, y en el tren “Le Capitole” París-Toulouse, con cinco muertos y 77 heridos en marzo de ese año.