24 sept 2026

Dolarizar o no, el dilema que quita el sueño a los votantes de Argentina

Con las elecciones presidenciales del próximo domingo en Argentina, o en una eventual segunda vuelta en noviembre, se sabrá si el peso argentino, la moneda creada hace casi 31 años para cortar de cuajo la hiperinflación en el país sudamericano, tiene o no los días contados.

Argentinadolar.jpg

Foto: france24.com.

La divisa, que desde su creación en enero de 1992 y durante una década llegó a equivaler a un dólar estadounidense, se fue depreciando por políticas erróneas y recurrentes crisis y actualmente no vale ni medio centavo de la moneda norteamericana.

“El peso no puede valer ni excremento, porque esa basura no sirve ni para abono”, aseveró días atrás el economista libertario Javier Milei, candidato presidencial de La Libertad Avanza (ultraderecha) y a quien los sondeos ubican como favorito para ganar el 22 de octubre.

Milei propone liquidar el Banco Central argentino y dolarizar la economía, un plan que la mayoría de sus colegas cree de imposible ejecución dados los profundos desequilibrios macroeconómicos actuales.

Nota relacionada: La “teoría de los dos demonios” resucita tras 40 años de democracia en Argentina

Según muchos expertos, Argentina necesitaría al menos unos 40.000 millones de dólares para ejecutar el plan de Milei.

La realidad es que el Banco Central tiene hoy reservas netas reales negativas (-7.000 millones de dólares, según cálculos privados) y dolarizar supondría una depreciación dramática de activos e ingresos de los argentinos, un 40% de los cuales ya son pobres.

Milei insiste en que dar muerte al peso para eliminar la constante emisión monetaria que financia el déficit fiscal es la única vía para poner fin a la elevadísima inflación, del 138% interanual en setiembre, pero no son pocos quienes temen que un cambio disruptivo mal ejecutado desemboque en una hiperinflación como la que padeció Argentina en 1989-1990.

“Si se dolariza y no se tiene equilibrio fiscal, no se baja la inflación. Tan disruptivo es lo que propone Milei que a mí me parece muy burdo técnicamente y no creo que se pueda aplicar porque política y socialmente es casi inhumano”, dice a EFE Leonardo Piazza, director de la consultora LP Consulting.

Lea también: Con Sergio Massa, el peronismo acelera la marcha de cara a las elecciones en Argentina

Curados de espanto por las recurrentes crisis que han vivido, los argentinos se refugian en el dólar estadounidense para cuidar lo mucho o poco que logren ahorrar. El valor de la divisa es una obsesión para cualquier ciudadano que, además del pronóstico meteorológico, cada día consulta la cotización del dólar.

O, mejor dicho, sus múltiples cotizaciones, porque las fuertes restricciones que imperan en el mercado oficial han abonado la inventiva argentina que, a como dé lugar, genera opciones para hacerse de divisas en la calle, los sofisticados circuitos financieros y hasta el mundo “cripto”.

Según datos oficiales, los argentinos atesoran unos 265.000 millones de dólares en cuentas fuera de su país, en cajas de seguridad o en billetes guardados “bajo el colchón”, aunque esa cifra sideral no les garantiza el sueño en absoluto y siguen demandando la divisa estadounidense, que hoy vale dos veces más en la plaza informal que en los bancos y casas de cambio a los que pocos pueden acceder por el “cepo” cambiario.

Los argentinos son, de hecho, bimonetarios -fijan precios de bienes y contratos de servicios en función del valor del dólar-, algo que la candidata presidencial Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio, centroderecha) propone normalizar, quitando el “cepo” y dejando que la gente opere libremente en pesos o en dólares.

Pero una unificación cambiaria sin generar al mismo tiempo confianza no está exenta de una fuerte devaluación y su inmediato efecto inflacionario, algo que ya ocurrió en agosto, con un salto del 22% en tipo de cambio oficial y del 12,4% en la inflación mensual.

El candidato oficialista y ministro de Economía argentino, Sergio Massa, promete relajar las restricciones cambiarias, pero en forma gradual, y apuesta a una recuperación del peso en 2024, de la mano de un mejor saldo comercial.

Lea también: Grabar a presos y derogar leyes laborales: Bullrich endurece su mensaje en Argentina

Sin embargo, muchos economistas y agentes del mercado creen que, a los niveles de actuales de brecha cambiaria y con un Banco Central sin poder de fuego en sus reservas, aun ganando las elecciones Massa no podrá esquivar una nueva devaluación igual o mayor a la que convalidó en agosto por exigencia, según ha alegado el propio ministro, del Fondo Monetario Internacional, al que Argentina adeuda 46.000 millones de dólares.

Según Piazza, gane quien gane las presidenciales, hay frentes abiertos a “acomodar rápidamente” con acciones “pragmáticas” que podrían implicar mayor devaluación e inflación y ajuste fiscal y generan “mucho temor” por sus potenciales derivaciones sociales.

“La transición será durísima. Puede haber devaluación, ajustes de tarifas, más inflación. La clave es que se haga con sustento y con consenso político”, subrayó Piazza.

Fuente: Natalia Kidd/EFE.

Más contenido de esta sección
La NASA y SpaceX prevén lanzar el próximo 1 de octubre desde Florida, Estados Unidos, a cuatro astronautas hacia la Estación Espacial Internacional (EEI), un viaje que aplazaron a finales de agosto por una fuga en el sistema de propulsión de la nave Dragon.
Las autoridades sanitarias mexicanas autorizaron el uso de lenacapavir para la profilaxis preexposición (PrEP) contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), un medicamento de acción prolongada que se administra mediante una inyección subcutánea dos veces al año.
El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) subió este jueves un 2,7 %, hasta 94,61 dólares el barril, en una jornada marcada por los ataques de los rebeldes hutíes del Yemen contra objetivos militares en Arabia Saudí.
La intervención del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ante la Asamblea General de la ONU en Estados Unidos este jueves volvió a estar marcada este año por la salida de numerosos representantes de la sala cuando el mandatario tomó la palabra. “Si hay más cobardes morales que se quieran ir de la sala, que lo hagan ahora”, dijo.
El presidente de China, Xi Jinping, llegó este miércoles a Washington para su primera visita de Estado a la Casa Blanca en más de una década, donde se reunirá con el mandatario estadounidense, Donald Trump, en un intento de aliviar las crecientes tensiones entre las dos principales potencias mundiales.
El desalojo de una frágil pensionista de 87 años de la vivienda en la que residió casi toda su vida en Madrid, reavivó este miércoles el debate sobre una de las expresiones más duras de la persistente crisis de la vivienda en España.