22 abr. 2026

¿Diciembre florido o enloquecido?

Recuerdo que en el colegio leíamos poemas como los de José Luis Appleyard que asociaban diciembre al aroma de la flor de coco. La Navidad del Paraguay era hasta hace poco una conjunción de emociones, sabores, cambios de ritmo, alegres reencuentros que nos movían a desear la llegada de este último mes del año.

En estos días, sin embargo, no solo el calor húmedo o el voto parlamentario por el reingreso de Paraguay al Mercosur dibujan en los rostros de muchos pesares o desagrados percibidos en los gestos. Apuros, impaciencia, prepotencia, por un lado, y, por otro, desilusión, desgano, un kaigue que quita brillo a las miradas... ¡Y eso que el movimiento comercial se intensifica!

¿Qué pasa con nuestro mes de flor de coco? Quizás el problema no sean ni el aroma ni el mes, pues ellos no han cambiado. Somos nosotros los que ponemos más atención a factores de la realidad a los que antes no les dábamos tanta importancia, condicionamos demasiado nuestra felicidad a factores externos o extraños: el aguinaldo, los regalos, las vacaciones, el dinero de los mil préstamos que nos ofrecen a cada rato... Pero el yo es un creativo y demandante explorador. No se contenta con las experiencias superficiales. Siempre tiene un as bajo la manga para escapar y manifestarse fuera del esquema materialista que se le impone.

Lo comprobé una vez más ayer, en el concierto Mango guy que nos ofreció el amigo Óscar, conocido quiosquero de la zona del Diario, junto con su grupo Los nuevos bravos. Celebró su cumpleaños haciendo música que le gusta, con su bajo eléctrico, en la vereda, bajo la sombra de un árbol y la verdad es que alegró la siesta de muchos asuncenos. No hizo falta un gran despliegue presupuestario, solo llamó la atención, despertó el interés, el deseo de participar y la acción de quedarnos a disfrutar un rato con él.

Los publicistas tienen estos pasos en el modelo clásico que describe los efectos que desean producir en los consumidores: atención, interés, deseo y acción. ¿Qué despierta el deseo humano? ¿Qué nos mueve últimamente?

La publicidad y los vendedores del criterio rating insisten en que lo único que mueve es el morbo y la posibilidad de poseer, asocian para nosotros la satisfacción personal con objetos y propuestas que nos hacen pensar poco, esforzarnos menos y compartir aún menos el yo. También hay fiesta y Navidad de este tipo, pero tensionan mucho, acaban rápido y compensan escasamente el enorme gasto de energía que requieren. La tristeza, el fastidio y el tedio llegan casi inmediatamente. Prefiero el menos esquizofrénico diciembre de la flor de coco.