10 may. 2026

Demuestran que ratas son capaces de conducir minivehículos por comida

Hay muchas cosas que las ratas pueden hacer. Hace unas semanas un estudio nos mostró que saben jugar al escondite con humanos y ahora un equipo científico presentó a unos roedores que son capaces de conducir un vehículo hecho a su medida y lo hacen para obtener comida.

Rata conduce.jpg

Los resultados del experimento fueron dados a conocer recientemente.

Foto: IG @urichmond

Esta nueva habilidad sugiere que sus cerebros son más flexibles de lo que se creía y señalan las bondades de estar en un ambiente con objetos con los que se puede interactuar, “lo que lleva a una mayor flexibilidad conductual y neuroplasticidad”, según la profesora de sicología en la Universidad de Richtmond (EEUU) Kelly Lambert.

Las ratas que estaban en un “ambiente complejo enriquecido, por ejemplo, con objetos interesantes para interactuar, aprendieron a conducir” a diferencia de aquellas que permanecían en las típicas jaulas de laboratorio, explica Lambert en la página web de la Universidad.

Estos hallazgos, indica la experta, “podrían ser utilizados para investigar los efectos de la enfermedad de Parkinson sobre las habilidades motoras y la conciencia espacial” y para “entender mejor los efectos de la motivación sobre la depresión”.

Nota relacionada: Las ratas aprenden a jugar al escondite con humanos y se les da bien

Además, los investigadores podrían reemplazar las tradicionales pruebas en un laberinto por tareas de conducción más complejas cuando usen a estos animales como modelos para estudiar afecciones neurosiquiátricas.

Los detalles del estudio los publica la revista NewScientist, donde Lambert cuenta que hasta ahora se sabía que los roedores pueden reconocer objetos, presionar barras o encontrar la salida de un laberinto, pero su equipo se preguntó si serían capaces de realizar labores más complejas.

Y los animales, seis hembras y once machos, no les decepcionaron. Para ello tuvieron que construir un vehículo a su medida con un simple tarro de plástico sobre cuatro ruedas, equipado con motor y tres barras de cobre que servían de volante para avanzar y cambiar de dirección.

ratas entrenando.mp4

Las imágenes no dejan duda de la destreza de los animales, capaces de subir y ponerse a los mandos del tarro para dirigirse a la comida que servía de recompensa a sus habilidades. La marcha adelante, los giros y cambios de dirección no parecen tener secretos para estos ratones, aunque en ocasiones chocaron con alguna pared.

El objetivo de los roedores era ganarse unos cereales siempre y cuando fueran capaces de conducir el minivehículo por un espacio de cuatro metros cuadrados, hasta el lugar donde esperaba la recompensa.

“Aprendieron a conducir el coche de una manera única y se dedicaron a patrones de dirección que nunca habían utilizado para llegar finalmente a la recompensa”, explicó Lambert.

Le puede interesar: Estudio en animales halla daño cerebral en crías maltratadas por sus madres

Además, parecía que aprender a conducir les relajaba, según revelaron los análisis de sus heces, pues durante sus clases de conducir aumentaban los niveles de dos hormonas -corticosterona y dehidroepiandrosterona-, la primera un marcador de estrés y la segunda lo contrarresta.

La experta indicó a NewSicencit que su capacidad para conducir demuestra la neruoplasticidad de sus cerebros, es decir, su capacidad de responder con flexibilidad a los nuevos desafíos.

“Realmente creo -señaló- que las ratas son más inteligentes de lo que percibe la mayoría de la gente y que la mayoría de los animales son más listos, de una manera particular, de lo que pensamos”.

El equipo de la doctora Lambert realizará nuevo experimentos para entender cómo las ratas aprenden a conducir, por qué parece que esta actividad reduce el estrés y qué zonas del cerebro están relacionadas.

Más contenido de esta sección
La ballena jorobada que quedó varada a principios de marzo en la costa alemana del mar Báltico, fue liberada este sábado en el mar del Norte tras ser transportada durante varios días por una barcaza hacia esas aguas profundas, según el equipo de la iniciativa privada responsable del rescate e imágenes de televisión.
Los loros salvajes aprenden rápidamente a comer nuevos alimentos imitando el comportamiento de otros miembros de su grupo social, lo que propicia que el conocimiento sobre la dieta se difunda por la comunidad, según ha comprobado un equipo de investigadores liderado por científicos de la Universidad Nacional Australiana.
Rescatistas alemanes lograron este martes subir a una ballena jorobada, que llevaba semanas varada, a una embarcación especial que la llevará a aguas más profundas.
El heredero multimillonario indio Anant Ambani ofreció al Gobierno colombiano llevarse los 80 hipopótamos a su propio centro de rescate de fauna, en el oeste de la India, después de que Bogotá autorizara la eutanasia para controlar a esta especie invasora introducida en el país por el narcotraficante Pablo Escobar.
Un ejemplar de ñacaniná reapareció en los senderos del Parque Guasu Metropolitano de Asunción, donde un usuario filmó a la reptil. No hace mucho tiempo fue vista la misma especie paseando en el lugar.
La comunidad más grande conocida de chimpancés salvajes, de unos 200 miembros, vive en el Parque Nacional de Kibale (Uganda), donde los investigadores que los han observado durante 30 años han podido presenciar un fenómeno excepcional: La división del grupo y la instauración de una violencia mortal.