Martes|15|ABRIL|2008
La pobreza en que vive la población paraguaya hace revivir nostalgias del pasado. Incluso hay sectores que prefieren ofrendar la libertad de la democracia a una dictadura que asegure el pan en la mesa todos los días.
Nuestro país ocupa el puesto número 86 en la evaluación Democracia, Mercado y Transparencia 2006, donde más de 140 países fueron evaluados y calificados por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal).
Esta instancia evalúa la condición de vida de la población de un país, tomando como parámetros la libertad de las personas y la posibilidad de que las mismas obtengan un respetable nivel económico para vivir cómodamente.
El Cadal es una organización no gubernamental, apartidaria y sin fines de lucro, que busca promover en los países de la región el fortalecimiento de la democracia, el estado de derecho y las políticas públicas que favorezcan el progreso económico e institucional.
En los países mejor posicionados, se garantizan los derechos y las libertades que favorecen al desarrollo de las instituciones democráticas. En cambio en las naciones con regímenes dictatoriales, el funcionamiento del país está librado a las decisiones arbitrarias e impuestas por el caudillo.
Sin dudas, se trata de otra encuesta donde se evidencia que no existen las dictaduras buenas, donde la ciudadanía siempre sufre, sea el gobernante que sea, del partido que sea y de la corriente ideológica que sea.
Es una pena, pero muchas veces por la desesperación que trae consigo la pobreza se incurre en el error de creer, incluso de defender, que los dictadores de manera dura pueden sacar al país adelante.
Sin embargo, se trata de un craso error pues los tiranos nunca utilizan sus facultades para el bien de sus pueblos, sino para fomentar su propia sed de poder y un ejemplo han sido los 33 años de dictadura del Alfredo Stroessner que dejó a un pueblo pobre y lo que es peor incapaz de autogobernarse.
Cuantitativamente hablando, existen tres formas diferentes de gobierno: el gobierno de uno solo, el de varios y el de todos. Tradicionalmente, el primero se ha conocido como monarquía, el segundo como aristocracia y el tercero como democracia (hoy en su forma representativa, naturalmente).
Pero si a este criterio cuantitativo le agregamos uno de finalidad, teóricamente hablando, se podría identificar a las tres formas como una sola, siempre que tuvieran como denominador común el beneficio de todos los integrantes de la comunidad que gobiernan.
La idea del desarrollo no es otra que la ampliación sucesiva de los derechos, las libertades y las posibilidades de los seres humanos. Se trata por ello de algo más que el mero crecimiento económico, si bien en el largo plazo tiende a coincidir con el desarrollo ya que el crecimiento sostenido depende justamente de esa ampliación de derechos, libertades y posibilidades.
El estudio demuestra que en Paraguay obviamente tiene que ser profundizado el proceso democrático, para que el pluralismo, la participación, y fundamentalmente el derecho a la opción, tanto en la vida cívica como en el mundo de los negocios y los emprendimientos, consolide las libertades que consagra la democracia.