15 oct 2026

Demetrio Ortiz: publican por primera vez el libreto original de su obra teatral en guaraní

Escrita en 1953, Anivéna karaikuéra, ñane retã rayhupápe – ¡Basta, señores!, por amor a nuestra patria permaneció inédita durante décadas. El libro recupera la versión original en jopara de la pieza, que aborda las heridas de la Guerra Civil de 1947 y llama a la unidad entre paraguayos.

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La Editorial Rosalba y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) presentarán la obra hoy jueves, a las 19:00, en la Biblioteca Municipal Augusto Roa Bastos de la Manzana de la Rivera.

Foto: Gentileza.

El nombre de Demetrio Ortiz está ligado a algunas de las guaranias más conocidas de la música paraguaya, como Mis noches sin ti y Recuerdo de Ypacaraí. Sin embargo, su legado artístico también incluye una faceta menos difundida: la dramaturgia. Más de siete décadas después de que su obra teatral Anivéna karaikuéra, ñane retã rayhupápe – ¡Basta, señores!, por amor a nuestra patria llegara por primera vez al escenario, su libreto original será publicado en formato de libro.

La Editorial Rosalba y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) presentarán la obra hoy jueves, a las 19:00, en la Biblioteca Municipal Augusto Roa Bastos de la Manzana de la Rivera. La presentación estará a cargo de la Dra. María Esperanza Ortiz Maidana, hija del compositor y responsable de la edición, y de la actriz Clotilde Cabral. El acceso será libre y gratuito.

Escrita en Buenos Aires en 1953, la pieza teatral está dividida en tres actos y sitúa su historia en el Paraguay convulsionado de mediados del siglo XX. A través de una familia humilde, aborda las consecuencias de la violencia partidaria y la Guerra Civil de 1947, así como el sufrimiento de quienes quedaron atrapados en el conflicto y de las familias que posteriormente debieron emigrar.

Para María Esperanza Ortiz Maidana, recuperar el texto en su versión original permite conocer con mayor fidelidad lo que su padre quiso expresar. El libreto permaneció bajo custodia familiar durante décadas, hasta que decidió emprender el trabajo de rescate y publicación.

El original en jopara, una parte fundamental del rescate

Uno de los aspectos centrales de esta edición es la recuperación del texto tal como lo escribió Demetrio Ortiz, en jopara. En 1995 ya se había publicado una versión en guaraní académico actualizado, preparada por los profesores Rudy Torga y Pedro Moliniers. Sin embargo, esa edición no conservaba íntegramente el lenguaje del original y había omitido algunos diálogos.

“Vuelvo a repetir, el original es en jopara y eso es lo que rescatamos, el guion original, porque el jopara es lo que se hablaba y se seguía hablando en las familias paraguayas”, explica María Esperanza.

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Uno de los aspectos centrales de esta edición es la recuperación del texto tal como lo escribió Demetrio Ortiz, en jopara.

Foto: Archivo.

El trabajo implicó revisar el manuscrito escrito de puño y letra por el compositor y los primeros textos mecanografiados para los personajes. Junto con su hijo Nicolás, la editora se dedicó a distinguir las expresiones en guaraní de las palabras y frases que combinan ambos idiomas, con el propósito de preservar las particularidades del lenguaje empleado por su padre.

La publicación busca dejar constancia escrita de la obra, más allá de las distintas interpretaciones que pueda tener en escena. También permite recuperar una parte de la producción de un artista reconocido principalmente por su música, pero que encontró en el teatro otra forma de expresar sus preocupaciones sobre el país.

“Es una obra testimonial, en realidad es una obra que llama a la unión sin banderías políticas, solamente bajo la bandera tricolor”, sostiene María Esperanza.

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Una historia nacida del dolor de la Guerra Civil de 1947

El origen de la pieza se encuentra en un poema escrito por Demetrio Ortiz en 1952, a partir de los relatos de su esposa, Élida Maidana, sobre las familias paraguayas afectadas por la Guerra Civil de 1947. Ella había vivido de cerca las consecuencias del enfrentamiento y el sufrimiento de quienes quedaron envueltos en una violencia que dividió a compatriotas.

Ortiz, que había viajado a la Argentina en 1946 con una delegación artística y decidió permanecer allí para desarrollar su carrera, quedó profundamente conmovido por aquellas historias. De esa experiencia surgió primero el poema Anivéna karaikuéra, ñane retã rayhupápe y, posteriormente, el libreto teatral.

La obra se presentó a un concurso de piezas inéditas en guaraní convocado en 1953 por la Asociación de Artistas Paraguayos en Argentina (ADAPA). Aunque algunos integrantes del jurado cuestionaron la experiencia de Ortiz como dramaturgo, el músico defendió su derecho a participar.

“No, no he estudiado, pero el drama lo llevo en el alma, y tengo derecho a concursar”, respondió cuando le preguntaron por su formación teatral.

Durante la presentación de su obra, Ortiz leyó los parlamentos de los once personajes y, al terminar el tercer acto, recitó el poema que había inspirado la historia. El jurado la proclamó ganadora. Entre sus integrantes se encontraba el escritor Augusto Roa Bastos, quien realizó una crítica que, según recuerda su hija, destacó el valor de la pieza y la calidad de su autor como dramaturgo.

El libreto llegó al escenario el 10 de septiembre de 1956, en el Teatro Apolo de Buenos Aires, bajo la dirección de César De Brix y con la participación de destacados artistas paraguayos. Su estreno estuvo vinculado a la experiencia del exilio de numerosos compatriotas que habían emigrado a la Argentina durante aquellos años.

El teatro como memoria y reflexión

Para Clotilde Cabral, la publicación representa un aporte importante para el teatro paraguayo, porque permite descubrir una faceta menos conocida de Demetrio Ortiz y recuperar un testimonio artístico sobre uno de los períodos más dolorosos de la historia nacional.

“Para nuestro teatro, recuperar un texto inédito de esta magnitud es como encontrar un eslabón perdido de nuestra identidad cultural”, afirma la actriz.

Cabral considera que el valor de la pieza no se limita a reconstruir hechos históricos. A través de sus personajes, el texto permite acercarse a las experiencias de las familias, a las divisiones entre compatriotas y al dolor que dejaron la violencia y el exilio.

“El teatro humaniza la historia para que las nuevas generaciones sientan esas heridas como propias y, sobre todo, para que aprendamos a no repetir jamás esos horrores”, señala.

La actriz también destaca el papel del guaraní en la fuerza dramática de la obra. A su criterio, la elección del idioma responde a la necesidad de expresar sentimientos y experiencias profundamente vinculados con la identidad paraguaya.

“El guaraní es el idioma de nuestros afectos y nuestras penas más hondas; es el idioma de la verdad”, expresa Cabral, quien considera que la lengua aporta una dimensión emocional que resulta esencial para comprender la historia.

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Un llamado que sigue vigente

A más de siete décadas de su estreno, ¡Basta, señores!, por amor a nuestra patria plantea una reflexión sobre la violencia política, la intolerancia y las divisiones sociales. Tanto para la hija del compositor como para la actriz, recuperar el libreto significa acercar a los lectores una obra que invita a revisar el pasado y pensar en la convivencia entre paraguayos.

“Ese grito de decir ‘¡Basta!’ al odio, a la intolerancia y a la violencia entre paraguayos sigue doliendo de tan actual que es”, sostiene Cabral.

La publicación también forma parte de un proyecto más amplio para recuperar otras facetas del artista. María Esperanza adelantó que existen materiales inéditos que esperan dar a conocer, entre ellos una recopilación de sus poemas en guaraní. También prevé difundir otros aspectos de su trabajo artístico, como la coreografía, la danza paraguaya y el diseño de vestuario.

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