Carlos Oviedo. Carapeguá.
El objetivo es adoptar medidas de urgencia para mitigar la muerte de la fauna ictícola, cuya causa aún se desconoce.
Pasaron más de dos semanas de la denuncia que miembros de la Junta Municipal presentaron a la SEAM, sin recibir respuesta. Los funcionarios de la institución argumentaron que no tenían recursos para el traslado, según el concejal Tranquilino Adorno.
Por su parte, el intendente Isabelino Silva, indicó que varios ediles acompañaron a la comitiva hasta la naciente del legendario arroyo en la jurisdicción de Acahay, recorriendo toda la cuenca del cauce hídrico, hasta el puente que cruza sobre el arroyo en la Ruta 1, pero los funcionarios de la SEAM no llevaron ni siquiera muestras de los animales muertos, ni el agua para su análisis.
Tampoco volvieron al área para comprobar la evolución del fenómeno.
Se cree que una fábrica alcoholera ubicaba en la zona de Paraguarí y las innumerables curtiembres existentes en el área urbana de Carapeguá, podrían haber arrojado desechos tóxicos que serían las acusas del desastre natural.
La Fiscalía, por su parte, no accionó, aunque el caso ya cobró estado público. Incluso pobladores de la compañía Isla Ybaté, en la desembocadura del Caañabé al Ypoá, informaron que la situación es peor en la zona.
Ante esta circunstancia, las autoridades municipales llegaron hasta el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), acompañados por el ingeniero Felipe Ramírez, asesor voluntario de la Municipalidad de Carapeguá, quien como lugareño, contactó con sus colegas de la cartera de Estado, con el objetivo de elaborar un proyecto global para todo el problema ambiental que hace décadas afecta al distrito.
Solicitaron además, apoyo de las entidades binacionales, teniendo en cuenta que el problema requiere de millonarias sumas de dinero.
Algunos de los planes que tenían encajonados en la Comuna local es la creación de un parque industrial para la reubicación de una treintena de curtidurías existentes en el área urbana, plan que no prosperó por la falta de recursos.
Igualmente, existe un arroyo llamado Capilla que cruza por el centro de la ciudad, donde todos los vecinos ubicados en ambos costados, conectan directamente sus efluentes domiciliarios al cauce, al igual que las curtiembres instaladas en la rivera.