En la celebración de la misa del Miércoles de Ceniza, el padre Aldo Bernal, cura rector de la Catedral Metropolitana, instó a todos los buenos ciudadanos y cristianos a unirse en oración por la mente y el corazón de las autoridades, para que tomen decisiones guiados por el bien común, la justicia y no por intereses mezquinos, para que reine la paz civil.
Esto mientras en la Cámara de Senadores se iniciaba la sesión extra convocada a las 11:30 por los colorados cartistas y satélites para tratar la pérdida de investidura de la senadora Kattya González. Medida duramente cuestionada por la ciudadanía y la Iglesia.
‘‘Que las autoridades puedan discernir y decidir conforme a lo que viene de Dios, que puedan recordar: ‘‘Que Dios y la Patria me lo demandan’’. Que puedan decidir conforme a los derechos de la Justicia y, sobre todo, conforme al bienestar del pueblo, toda acción sea motivada por el bien común y no por intereses mezquinos’’, indicó.
En su homilía, el padre Bernal reflexionó sobre el inicio de la Cuaresma y destacó la importancia de este tiempo favorable que la palabra de Dios nos ofrece, como una oportunidad divina para la conversión y la renovación en Dios.
‘‘Hemos iniciado un itinerario, un camino, un jeguata, caminar, desde la mente, el corazón, nuestra vida... Llevar este proceso hermoso, momento precioso y preciso, podríamos decir, de la vida de la Iglesia, para hacer juntos un itinerario de conversión, una vida renovada en Dios’’.
Este tiempo litúrgico –recordó– es propicio para examinar nuestras acciones, practicar la limosna y el ayuno, y así renovar nuestro amor a Dios, al prójimo y a nosotros mismos, instando a evitar el egoísmo al dar y ofrecer lo mejor de cada uno.
‘‘La limosna es amor a Dios en mi hermano. Amar a Dios, amar al prójimo, y ver que el prójimo es la presencia divina, y ver que el prójimo es también reflejo de mi amor hacia mí mismo. Como me estoy amando a mí, yo también amo al prójimo’’, reflexionó el presbítero.
Renovación. También advirtió contra la superficialidad al dar limosna, destacando que no se trata simplemente de deshacerse de cosas viejas e inútiles, ya que eso es una ofensa a Dios. En cambio, instó a ofrecer lo mejor como una ofrenda a Dios, evitando el error de Caín al no preparar adecuadamente su ofrenda.
El cura rector de la Catedral recordó también que el ayuno va más allá de la abstinencia de alimentos, implicando una actitud de hacer el bien y evitar el daño a los demás. “El ayuno verdadero implica una actitud positiva de hacer el bien para nosotros y para los demás’’.
Con un mensaje de compromiso, exhortó a los presentes a dejar atrás el egoísmo y la soberbia, buscando una vida renovada en comunión con el Señor.
Finalmente, hizo un llamado a seguir el camino del desierto cuaresmal con alegría, esperanza y confianza en llegar a la tierra prometida, la Pascua de la vida nueva.