16 may. 2026

Coros sacros buscan preservar repertorio de escasa difusión

De las varias agrupaciones corales existentes en el Paraguay, solo algunas incorporan en su repertorio la música sacra correspondiente a la Edad Media o del Renacimiento, que incluye varias piezas anónimas y de compositores europeos.

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Por Sergio Noé

snoe@uhora.com.py

“Los cantos medievales y renacentistas que proceden de la tradición de la Iglesia Católica estaban un poco olvidados. En los últimos tiempos se dejó cada vez más de lado entonar estas piezas”, destaca el profesor de guitarra Freddy Galeano, quien también se desempeña como director del coro Memorare.

Con respecto a la baja difusión que goza el repertorio sacro coral en la actualidad, Galeano dice que “el arte es la expresión del hombre y de su tiempo, del momento que vive el hombre, y cada periodo histórico tiene diferentes características musicales”.

MEDIEVAL. Piezas del canto gregoriano, que surgen cerca del siglo VIII y continúan en toda la Edad Media, también son parte del repertorio del coro Memorare.

“Musicalmente, el canto gregoriano es lo más sencillo que puede existir, ya que se trata de una sola voz. Pero la fuerza del canto está en lo que expresa, ya que un compositor cuando compone expresa lo que tiene en el corazón. Es así como la gente de siglos anteriores expresaba su religiosidad con estos cantos”, cuenta Galeano.

Por su parte, el músico y compositor Pedro Pablo Vera Ayala, que hoy es director del coro polifónico Laudamus Dominum, subraya que “la música de la Edad Media es la precursora de la del Renacimiento, ya sea profana o religiosa, además de ser la base de la música de Occidente”.

VARIAS VOCES. El profesor Vera Ayala detalla que durante el Renacimiento, época del movimiento cultural desarrollado en Europa en los siglos XV y XVI, se forman los primeros coros polifónicos -de varias voces- con su seno en Italia.

“Considero que la voz humana es uno de los instrumentos más perfectos dados por Dios. La belleza de los coros polifónicos impacta justamente por contener cuatro voces -soprano, contralto, tenor y bajo-. Cada una suena con su propia melodía, funciona como si fuera una en el conjunto de otras, como si hubiera un diálogo entre ellas”, dice.

Por su parte, Galeano concibe esta belleza del canto polifónico como un perfecto trabajo en conjunto. “El canto renacentista muestra esa polifonía que, a pesar de la independencia de cada voz, permite que se pueda sentir una comunidad. La melodía de una voz por sí sola no tiene sentido. Solo con las voces juntas el canto cobra el sentido de comunidad, ya que no fuimos hechos para vivir solos”, refiere.

Ambos profesionales coinciden que los programas del Ministerio de Educación “son superficiales en el área musical” o “dejan mucho que desear”, ya que no rescatan la riqueza cultural, musical o religiosa existente en las piezas sacras.

“ES MUY IMPORTANTE RESCATAR Y CONOCER”

“Cualquier manifestación que pueda tener una connotación histórica es muy importante rescatarla, conocerla y comprenderla, porque el conocimiento construye el presente. La música sacra engloba en sí el ritual, la magia de un estado espiritual ancestral, ya sea cristiano o pagano. Con relación a la música sacra cristiana, la Iglesia Católica en sí misma es la madre de la música que hoy escuchamos. El músico debería difundir estas piezas de colección”.

Desempolvar piezas corales de la Edad Media y el Renacimiento es una tarea cultural que pocos conjuntos realizan en el país. Directores de los coros Memorare y Laudamus Dominum destacan el valor de estas músicas.

OBRAS Y COMPOSITORES MEDIEVALES Y RENACENTISTAS

Según el profesor Galeano, existe un amplio repertorio medieval procedente de la tradición de la Iglesia Católica, en idioma latín y de autores anónimos y de algunos escasamente conocidos como Leonín o Perotín, ambos del siglo XII, o el compositor francés Guillaume de Machaut.

Del repertorio renacentista, los coros sacros paraguayos rescatan piezas de compositores europeos, como las del español Tomás Luis de Victoria y Giovanni da Palestrina, que son los más difundidos de ese periodo.

En menor medida también se cantan obras de Michael Praetorius, Josquin Des Prés, Andrea Gabrieli, Pierre de La Rue, Clément Janequin, y otros.