“Detener la espiral de violencia”, fue el llamado que realizó el papa León XIV sobre el conflicto que estalló en el Medio Oriente antes de que se convierta en una “vorágine irreparable”. Expresó su profunda preocupación sobre la situación y pidió asumir la responsabilidad moral. El mundo está contemplando en estos días el grave conflicto en el Oriente Medio, tras losataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Entre los objetivos, las bombas han causado la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán.
Denominaron a la operación Furia Épica, y hasta el momento se ha saldado con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; además de eso, el operativo de Estados Unidos alcanzó más de mil objetivos.
Furia Épica, nombre con el que el Pentágono bautizó al operativo conjunto con Israel, busca “desmantelar el aparato de seguridad del régimen iraní, dando prioridad a los lugares que suponen una amenaza inminente”, informó el Comando. Señalan que los ataques se concentraron en centros de mando y cuarteles generales, así como bases de misiles y equipamiento de la Armada iraní, aunque Teherán ha denunciado ataques contra civiles, entre ellos en una escuela de niñas donde murieron cerca de 200 niñas.
Se informó asimismo que, para la ofensiva, las fuerzas estadounidenses emplearon una combinación de misiles de crucero lanzados desde buques y aviones de combate, además de drones armados y “capacidades especiales”.
Se ha confirmado el fallecimiento del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán durante casi cuatro décadas; junto al líder, el operativo también acabó con la vida de gran parte de la cúpula militar que sostenía al régimen iraní.
Para los Estados Unidos e Israel este podría ser un resultado satisfactorio; sin embargo, haber originado este conflicto está poniendo al mundo “ante la posibilidad de una tragedia de proporciones enormes”, como afirmó el papa León XIV, quien urgió el pasado domingo a “detener la espiral de violencia” en Oriente Medio, “antes de que se convierta en una vorágine irreparable”.
Actualmente, un cese al fuego no parece estar en el panorama inmediato ante la escalada de violencia. Como afirmó el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, “esta no es una operación de un día. Costará algo de tiempo alcanzar los objetivos del Comando Central y la fuerza conjunta que han sido asignados. En algunos casos requerirá trabajo difícil y duro. Esperamos asumir nuevas pérdidas, pero, como siempre, trabajaremos para minimizarlas”, indicó en una rueda de prensa en el Pentágono.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, condenó los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la respuesta iraní que violó la soberanía de al menos siete países de la región. “Estamos siendo testigos de una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales, afirmó.
Guterres también lanzó una advertencia: “La acción militar conlleva el riesgo de desencadenar una cadena de acontecimientos que nadie puede controlar en la región más volátil del mundo”. Asimismo lamentó que estos ataques se produjeran justo después de una ronda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Omán, y cuando se estaban preparando conversaciones técnicas en Viena. “Lamento profundamente que se haya desperdiciado esta oportunidad diplomática”, dijo el secretario general de la ONU.
Por su parte, y desde la Plaza de San Pedro, León XIV sostiene que la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, pues la estabilidad “solo” puede construirse “a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable”.
Todavía se está a tiempo de detener la escalada bélica, apelando a los líderes del mundo a asumir lo que el Papa denomina la “responsabilidad moral” de acabar con la guerra. La humanidad no puede justificar de ninguna manera guerras y matanzas, porque, citando una vez más al papa Francisco, toda guerra es “un horror, una derrota, una ofensa a Dios”.