En el comunicado, los obispos señalaron que recibieron la noticia “con profundo dolor e impacto” y expresaron “cercanía, afecto fraternal y profunda solidaridad en este momento de prueba y sufrimiento”.
La CEP informó además que eleva sus oraciones “por el eterno descanso de quienes han perdido la vida, por la pronta recuperación de los heridos y por el consuelo de las familias que han perdido a sus seres queridos”.
Los obispos también dirigieron un mensaje a la Iglesia en Venezuela, afirman que acompañan “de manera particular a los pastores de la Iglesia en Venezuela para que sean, en esta situación de emergencia, refugio de esperanza, consuelo y auxilio para sus comunidades”, al tiempo de pedir que Dios “les conceda la fortaleza necesaria para guiar y sostener a los fieles con la caridad cristiana”.
Finalmente, la Conferencia Episcopal Paraguaya encomendó al pueblo venezolano a la protección de la Virgen.
“Ponemos a toda la nación venezolana bajo el amparo de Nuestra Señora de Coromoto y de Nuestra Señora de la Asunción, rogando que les conceda la paz y la fuerza para levantarse de esta prueba”.
El mensaje está firmado por el presidente de la CEP, monseñor Pierre Jubinville, obispo de San Pedro, y el secretario general, monseñor Roberto Zacarías López, obispo de Canindeyú.
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Dos sismos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela la noche del miércoles y provocaron la muerte de al menos 164 personas y casi mil heridos, además de un número indeterminado de desaparecidos entre escombros en varias zonas del país.
En el norte y de cara al Caribe, La Guaira, a 40 minutos de Caracas y donde se encuentra el aeropuerto internacional de Maiquetía, fue la región más afectada. El gobierno interino la declaró “zona de desastre”.