Me llamo Pánfilo Ferreira Romero, tengo 78 años y soy oriundo de Coronel Bogado.
Vengo de una familia campesina de 13 hermanos y yo soy el mayor. Mis padres siempre se dedicaron a la agricultura, a sembrar arroz. Éramos humildes, pero trabajadores y nunca nos faltó nada. Desde chicos con mis hermanos trabajábamos en una huerta. Mi abuela materna me llevó a Encarnación un tiempo porque ella trabajaba ahí y estando ahí cursé el primero y segundo grado de la primaria. Después mi abuela le hizo estudiar a su hijo en Asunción y ahí terminé el tercer grado.
Después empecé a crecer y mi papá me dejó a cargo de los caballos porque ya era hábil con eso y así desempeñaba muchas cosas y le ayudaba con el trabajo, todos los días me iba al estudio montando a caballo, de Cambyretá hasta mi escuela en Coronel Bogado a unos 10 kilómetros y así terminé mi quinto grado. Cuando cumplí 15 años mi papá me dijo que ya era grande y me dijo: “Ya no te vas a ir a estudiar, ya ovaléma. Vamos a trabajar”.
Él quería que yo le ayude en la siembra, en la cosecha, en los mandados y no era algo que yo quería realmente porque quería seguir en la escuela. “Yo le dije: Quiero estudiar más”, pero me dijo de nuevo que no. Así me decidí un día y me escapé en la madrugada. Al amanecer ya estuve en el pueblo junto a mi abuela, pero mi papá me siguió y me llevó a la policía porque yo era menor de edad todavía. En ese momento, mi abuela se fue a hablar con el comisario. Me acuerdo que el comisario le dijo a mi papá: Dejale que se vaya” y después de eso mi papá me dejó, pero me condenó, porque me dijo que no vuelva nunca más. Después me fui con mi abuela y terminé el sexto grado en el barrio San Pablo en Asunción. Ya tenía vacaciones, pero no podía volver a mi pueblo por la pelea que tuve con mi papá. En esa época había muchas escuelas militares, por ejemplo, de Comunicación, de Aviación, de Marina y entonces mi abuela me llevó a la Escuela Militar. Ahí hice algunas materias del tipo civil.
Recuerdo que hubo un evento internacional en aquella época, República Dominicana que fue invadida, por la Unión Soviética de aquel tiempo. Entonces, la OEA decía que todos los países debían defenderle por un tratado que había y como mi curso era militar y era el último año nos fuimos. Llegamos y luego todo terminó porque se fueron los invasores y ahí culminó ese curso.
Entonces a los 18 años volví a mi pueblo en Coronel Bogado. En esa época no había casi colegios ahí de Educación Media. Había solo uno y tenía poca vacancia y entonces no hubo caso. Me volví a dedicar a la agricultura y trabajar. Fue pasando el tiempo y no volví a estudiar, me casé y tuve ocho hijos. Fueron creciendo mis hijos, yo les hice estudiar a todos, hicieron su vida, su carrera, hoy en día son todos profesionales.
EL SUEÑO DE VOLVER A ESTUDIAR
Yo tengo un hijo que es docente supervisor de la zona, me dijo un día que estaban trayendo la escuela para adultos y en ese momento yo le dije “Yo me voy a ir, me voy a inscribir”, y fue así que luego de 58 años volví a retomar mis estudios para terminar mi bachiller. Cursé el bachiller en Ciencias en Letras, siempre me gustó leer, soy muy lector, leí muchos libros y también me gusta la escritura.
Creo que para mí no fue muy difícil retomar las materias porque como tenía hábito de la lectura, no me era algo extraño. Fue así que me dediqué y estudié en el Centro de Educación Para Personas Jóvenes y Adultas N° 236 Carlos Antonio López. Éramos 27 alumnos y yo era el más grande. Me recibí y estoy muy orgulloso, también porque tuve mucho apoyo de mis compañeros, nunca hubo discriminación y todos nos tratábamos por igual. Salí abanderado y mejor alumno, también la Municipalidad de Coronel Bogado me dio una medalla de oro, es algo que nunca me imaginé.
SU SUEÑO
Aún tengo una meta que es entrar a la facultad y terminar una carrera, quiero seguir la carrera de Derecho el año que viene. Así como yo de chico decía que quería ser un gran doctor o ingeniero.
Le digo a las personas que tampoco pudieron terminar sus estudios que no hay edad límite para estudiar, uno siempre tiene que seguir sus sueños, porque nunca es tarde y nada es imposible cuando se quiere llegar a una meta. A pesar de las dificultades uno puede superarse y hacer lo que uno le gusta.