REDACCIÓN INTERNACIONAL
En un intento por contrarrestar dos semanas de protestas ininterrumpidas, miles de personas salieron hoy a las calles de Teherán y otras ciudades como Sanandaj y Rasht con banderas iraníes en manifestaciones progubernamentales.
El líder supremo, Ali Jameneí, felicitó a los asistentes por estas “enormes” marchas, calificándolas como una “advertencia a los políticos estadounidenses”.
“Estas grandes concentraciones, rebosantes de determinación, han frustrado el complot de enemigos extranjeros, que iba a ser llevado a cabo por mercenarios nacionales”, dijo Jameneí en un mensaje a la nación difundido por los medios oficiales y redes sociales, aunque en Irán permanecen cortados internet y las telecomunicaciones desde el jueves de la pasada semana.
Durante el acto central en la capital, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó una advertencia directa a Washington ante las amenazas de intervención: “Verás cómo todos tus recursos en la región serán destruidos”, sentenció, en alusión a las bases y buques militares de Estados Unidos en la zona.
La situación económica de la población iraní fue el detonante de las protestas que comenzaron el 28 de diciembre en el Gran Bazar de la capital por la alta inflación o la caída del precio de la moneda nacional (rial), y que después se han extendido al resto del país.
CIENTOS DE MUERTOS. Desde hace más de 96 horas no hay internet ni cobertura y, según la organización civil Human Rights Activists News Agency (HRANA), que opera desde Estados Unidos, al menos 544 personas han muerto en este levantamiento ciudadano, mientras que la Organización Iraní de Derechos Humanos contabilizó 648 manifestantes muertos, incluidos nueve menores.
La opositora Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI) eleva drásticamente la cifra a más de 3.000 fallecidos, denunciando una “masacre” con armas de guerra y ametralladoras.
Ante las imágenes difundidas por organizaciones y en medios, a pesar del apagón informativo, de cadáveres y escenas de brutalidad, la comunidad internacional ha subido el tono de condena y Bruselas plantea evaluar sanciones “más severas”.
El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó la represión como una “muestra de debilidad”, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó la “violencia de Estado” que ataca ciegamente a la población. Por su parte, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, instó al respeto de los derechos fundamentales, aunque rechazó el uso de “fuerza extrema”.