Cerca de 150 mujeres privadas de libertad en Emboscada presenciaron un momento que varias consideraron como “emotivo”, en una oportunidad de reflexión sobre cómo viven en el encierro y lo que las familias afuera deben sobrellevar para visitarlas.
El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) y el Centro de Estudios Judiciales (CEJ) llevaron hasta el módulo 5 del Complejo Penitenciario para Mujeres Privadas de Libertad (Comple) la proyección de una película de nombre La mujer de la fila y a partir de la trama se dio un espacio de debate.
Este filme cinematográfico retrata la historia de Andrea Casamento, activista argentina de DDHH, quien hace años luchó hasta el cansancio para que su hijo salga en libertad, siendo inculpado como cómplice de robo agravado en el vecino país.
“Lo que pretendo es que la cárcel no sea algo secreto de lo cual nadie quiera hablar, sino que todos nos involucremos y pensemos: ¿Qué podemos hacer para que las personas presas salgan mucho mejor de lo que entraron? ¿Cómo acompañamos a las familias?”, expresó Casamento.
Consideró el encuentro como “un abrazo” para decirles a las personas privadas de libertad que no están solas, ya que esta situación de lucha dentro y fuera de una cárcel no pasa solo en Paraguay, sino en un montón de países.
“Reflexionemos en que algo seguramente tenemos para ofrecer y ayudarles”, dijo, invitando a todos a involucrarse.
Desde el Mecanismo expresaron que hay mujeres que aunque no están privadas de libertad, viven todos los días las consecuencias del encierro de un ser querido y que sus historias también merecen ser escuchadas.
LAS EXPERIENCIAS. El cinedebate permitió a muchas personas privadas de libertad a hablar de sus casos y cómo afectó a su entorno su situación, además de cómo sobrellevar. “Me tocó muy de cerca (la película) porque es una realidad en la que vivimos. Yo realmente no había dimensionado todo lo que tiene que atravesar un familiar para venir a verme”, dijo Claudia, conmovida porque casi no recibe visitas. También dijo que en el encierro se aprecia “más que nunca lo que es un verdadero abrazo”.
“Anteriormente decía uno a su familiar ‘te veo después’, pero no valoraba lo que era un abrazo. Aquí sabemos lo que es un ‘te extraño’, un ‘te quiero’ porque no sabes cuándo va a ser la próxima vez que los veas”, contó.
Julia también contó que para ella no es nada fácil la cárcel. “Desde que se inauguró esta penitenciaría, yo no he recibido visita de mi familia, porque es muy lejos para venir desde Encarnación. Me conformo con hablarles una vez a la semana esos cinco minutos que me dan”, expresó.
También señaló que estando privada de libertad logró terminar su bachiller y que ahora le gustaría seguir una carrera universitaria y estudiar Psicología para ayudar a otras mujeres.
- “Lo que pretendo es que la cárcel no sea algo del cual nadie quiere hablar, sino que todos nos involucremos”. Andrea Casamento, activista argentina.
- “Desde que se inauguró la penitenciaría no recibí visita de mi familia (hace nueve meses), porque es muy lejos”. Julia, privada de libertad.