Más del 60% del mobiliario utilizado en las escuelas públicas del país aún deben ser renovados. Tras la primera compra de pupitres realizada por Itaipú Binacional, que alcanzó apenas al 36% de los estudiantes, el desafío ya no pasa solo por reemplazar las mesas y sillas faltantes, sino por definir bajo qué modelo se realizará esa inversión: Si el Estado volverá a importar mobiliario de China o aprovechará las próximas adquisiciones para fortalecer la producción nacional y generar empleo en Paraguay.
La discusión cobró fuerza en diciembre de 2024, cuando la Itaipú Binacional lanzó un llamado por G. 276.348 millones (unos 35 millones de dólares), para adquirir 328.687 conjuntos de mesas y sillas destinados a instituciones educativas públicas. Desde el inicio, fabricantes nacionales denunciaron que las especificaciones técnicas favorecían la provisión de mobiliario fabricado en China.
Entre los requisitos figuraban tableros ecológicos de densidad grado E1, melamina de 0,8 milímetros, portalápices de plástico moldeados por inyección y tubos de acero con dimensiones que, según las empresas del sector, no se producen en Paraguay. Las impugnaciones fueron rechazadas y las condiciones permanecieron sin modificaciones.
A ello se sumó un plazo de apenas once días para presentar ofertas, considerado insuficiente para competir cuando varios de los materiales exigidos debían conseguirse en el exterior.
Para el presidente del Centro de Industriales Metalúrgicos (CIME), José Huidobro, el problema nunca fue el diseño del pupitre, sino que la licitación terminó favoreciendo un esquema de importación cuando la industria paraguaya estaba en condiciones de fabricar ese mismo mobiliario.
“Ese mueble se podía producir localmente si se generaban las condiciones para que la industria nacional provea. No quiere decir que no se podía producir”, afirmó. El dirigente recordó que uno de los principales reclamos del sector fue la decisión de concentrar las 328.687 unidades en un solo llamado y en un plazo corto.
“Luego de esa licitación se conversó mucho con el Ministerio de Industria y Comercio, se buscó mucho un modelo único, un modelo nacional”, expresó.
Conexiones políticas. El contrato fue adjudicado a Kamamya SA, empresa del empresario chino Long Jiang, empresa considerada paraguaya dentro de los registros del régimen de maquila, en tanto de estructura con esquema chino de producción y con conexiones tanto en importación de materiales y hasta compra de muebles. La licitación despertó el debate sobre la penetración china y su impacto en la industria nacional.
Huidobro cuestionó que durante el proceso de ensamblaje y distribución se utilizara infraestructura pública para la logística, cuando el propio pliego establecía que esa responsabilidad debía recaer exclusivamente sobre el proveedor, y puso foco en la desprotección de la industria local y la penetración de importaciones.
La licitación también estuvo rodeada de cuestionamientos por las conexiones políticas atribuidas al proveedor Kamamya SA. Investigaciones periodísticas señalaron la cercanía del empresario chino Long Jiang con el director paraguayo de Itaipú, Justo Zacarías Irún, y revelaron que el vicepresidente Pedro Alliana y el presidente Santiago Peña utilizaron aeronaves pertenecientes al empresario. Paralelamente, la Fiscalía mantiene abierta una investigación sobre el proceso licitatorio.
Con la primera etapa concluida y más del 60% del mobiliario escolar aún pendiente de renovación, el debate permanece abierto. Para el sector industrial, la discusión ya no pasa por la compra, sino por decidir si el Estado volverá a apostar por la importación de muebles chinos.