14 feb. 2026

China celebra el décimo aniversario de su primera misión tripulada al espacio

China celebró este martes el décimo aniversario de su primera misión tripulada al espacio, un acontecimiento que dio inicio a un ambicioso programa que busca competir con la NASA estadounidense y que a partir de ahora invitará a cosmonautas extranjeros.

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Foto: china lostiempos.com

(EFE)

Hace hoy una década, Yang Liwei viajó al cosmos a bordo de la “Shenzhou V”, en la que orbitó la Tierra hasta 14 veces durante un vuelo de alrededor de 21 horas, situando a China en la primera línea de la carrera espacial mundial.

Entonces, la preocupación de Pekín por que la misión fracasara hizo que en el último minuto se cancelara una retransmisión en directo del lanzamiento a través de la cadena de televisión estatal.

Lejos de esa reacción timorata y más al estilo estadounidense, la quinta misión espacial tripulada, que tuvo lugar el pasado junio, contó incluso con una clase impartida desde el cosmos por la astronauta Wang Yaping.

A bordo del laboratorio “Tiangong I” (prototipo de la futura estación permanente china en el espacio), Wang, de 33 años, enseñó a estudiantes de 80.000 institutos de todo el país algunos fenómenos de la física en gravedad cero, a través de una vídeo-conferencia que emitió en directo la televisión pública CCTV.

Se trató tan sólo de la segunda vez en la historia de la exploración espacial en que se da una clase espacial, después de que la estadounidense Barbara Morgan tuviera una experiencia similar en la Estación Espacial Internacional en 2007.

Con la lección de Wang, que tuvo lugar casi 30 años después de que la primera “profesora espacial” muriera en el accidente del transbordador Challenger, China manifestó también su intención de alejarse de un programa calificado como secretista y militar.

La misión en la que Wang ejerció de docente regresó a la Tierra a finales de junio pasado, después de completar con éxito las operaciones de acoplamiento manual del laboratorio espacial “Tiangong I”, un paso fundamental para sentar las bases de una estación espacial permanente a principios de la próxima década.

Una muestra del actual despliegue mediático en torno al lanzamiento es que fue seguido por el presidente chino, Xi Jinping, quien declaró que el viaje representaba un “paso hacia delante para hacer más fuerte al país y alcanzar el sueño chino”.

Así, un decenio después del viaje de Yang y tras enviar diez astronautas -ocho hombres y dos mujeres- y seis naves espaciales al espacio, China no sólo tiene en mente la creación de la estación permanente, sino también planes relativamente próximos de llevar a un hombre a la Luna.

Otra señal de los intentos de la potencia asiática de internacionalizar su programa espacial es la reciente invitación a astronautas extranjeros.

El mismo Yang, ahora vicepresidente de la Agencia Espacial de China, aseguró hace poco que han recibido propuestas de países en vías de desarrollo interesados en colaborar con su programa, entre ellos Pakistán.

“Nos gustaría entrenar a astronautas de otros países y organizaciones. Estaríamos encantados de proveer viajes a astronautas extranjeros”, dijo el pionero durante una conferencia celebrada el mes pasado en Pekín.

El desarrollo del programa espacial chino contrasta con el estadounidense, que lanzó su último vuelo en 2011 y cuyos próximos pasos son inciertos ante los problemas para decidir el presupuesto en plena crisis gubernamental.

Si bien el avance de China se ve como algo positivo en cuanto a que impulsa su imagen como potencia tecnológica y no sólo económica, el país sigue a bastante distancia de los logros conseguidos por Estados Unidos y Rusia, a los que lleva unos 40 años de retraso en materia espacial.

Además, se critica que la potencia asiática cuenta con la “ventaja” de no tener que someter los cuantiosos -y por ende impopulares en ocasiones- presupuestos para la carrera espacial ante un electorado.

China busca diez años después de su primera experiencia acercar el cosmos a los ciudadanos de a pie y reducir así la opacidad de un programa administrado por su Ejército de Liberación Popular.

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