La Policía Nacional no maneja estadísticas del porcentaje de chicos menores de edad que estando bajo los efectos de las drogas, hayan participado de hechos delictivos. Pero la portavoz de la institución policial, Elisa Ledesma, no duda y se arriesga a asegurar que “la mayoría de los hechos delincuenciales que se cometen hoy en día, se hacen o bajo efectos de la droga o para comprar drogas”.
Explica, que esa situación se da a nivel país, pero que en Asunción se siente con mayor fuerza. “No solamente hablamos de delitos, también hablamos de mendicidad; de chicos de la calle que están pidiendo plata, y que también es para la droga”, sostiene.
Ledesma, aclara que la Policía no realiza una clasificación de las personas que cometen delitos bajos los efectos de la droga, ya que, afirma, se debe tener en cuenta que “el adicto es un enfermo”, por lo que no pueden hacer la tipificación en esos términos. “No podemos mezclar la enfermedad con el delito directamente, ahora, sí a consecuencia de su enfermedad, comete un delito”, puntualiza.
El crac también rompió todos los esquemas familiares, obligando a los propios padres a denunciar a sus hijos en las comisarías. “Nosotros tenemos casos de gente que acude hasta una comisaría a decir ‘hagan algo, mi hijo es adicto y está robando, está llevando la plancha, la licuadora de la casa para comprarse droga”, subraya la portavoz policial.
“Hay mamás que van desde ese aspecto a hacer las denuncias (del hecho punible). Ellas no van a denunciar a su hijo por la droga, ella lo denuncia porque su hijo es adicto y necesita rehabilitación urgente, a eso apunta más que a cualquier cosa, a ese auxilio diciendo ‘mi hijo está enfermo’. Siempre los padres escudan y van del lado de que el hijo no roba porque quiere, dicen ‘mi hijo no es malo, no es ladrón, no es una mala persona, solamente que es adicto’”, agrega.
¿Desde qué edad los chicos se ven involucrandos en hechos delincuenciales con el fin de comprar drogas?
“Y desde muy chicos, cuando hablamos por ejemplo de pirañitas hablamos de chicos de entre 8, 9 y 10 años en adelante, que son chicos que por Dios necesitan comprar su droga y tienen que cometer cualquier hecho”, responde la vocera policial.
¿Cree que el país está preparado para afrontar el problema de las drogas?
Suspira y luego responde: “Desde el punto de vista de que lo que es la lucha contra la droga es difícil porque no tenemos centros de rehabilitación y nos falta una de las patas más importantes. Trabajamos en prevención, trabajamos en represión no solamente la Policía sino también la Senad, pero ninguna de las dos instituciones tienen la potestad de hacer rehabilitación, y nos falta esa última pata como para cerrar el circulo, mientras no tengamos esa última pata va a ser difícil. Es un proceso lentísimo y por sobre todas las cosas es la voluntad del adicto, si bien es cierto que también podemos tener cien centros de rehabilitación pero el chico si no quiere, es difícil”.
Apenas llega el fin de semana y las calles de Asunción se encuentran vacías, los chicos del crac salen como zombies “a pescar” por una víctima que les dé dinero para comprar los moñitos. Se conforman con lo mínimo, con 2.000 o 5.000 guaraníes, a veces ni se dan cuenta de lo que reciben por los efectos del chespi.
Esperar colectivo en el microcentro capitalino un sábado o domingo, hoy se volvió un peligro para cualquier usuario del transporte público. Son chicos que deberían estar jugando a la pelota, a la muñeca, haciendo volar pandorgas, estudiando, recibiendo el abrazo caluroso de los padres cada mañana, pero no... la vida les jugó una mala pasada por razones que ni ellos mismos entienden.